Tara
Poeta recién llegado
En una fría tarde de octubre, un joven lloraba desconsolado viendo a las nubes opacar el azul del cielo. Sentado en el borde del muelle pensaba en lo poco que había logrado y en lo mucho que había sufrido a lo largo de una hiriente existencia.
Sus padres habían fallecido mucho antes que el siquiera pudiera nombrarlos como tales quedando al cuidado de personas que nunca le habían brindado una caricia o un apoyo. Anhelaba encontrar algún recuerdo que dibujara una primera sonrisa en su rostro pero era totalmente inútil, abrir viejas heridas sólo le causaba una profunda frustración y repulsión hacia sí mismo...
Debajo de sus pies descalzos yacía un mar sumamente agitado donde las olas rompían violentamente contra las imponentes rocas. Después de reflexionar algún tiempo, decidió convertirse en esa ola, mas el sollozo nublaba sus pasos y la ira su voluntad. Cuando estaba a punto de saltar, gritando sumido en furia, oyendo unos pasos lejanos volteó su mirada llegando a ver una joven, la mujer más hermosa que había visto.
Caminando pausadamente con su vestido floreado miró con sus bellos ojos claros y cristalinos al pobre muchacho dedicándole una suave, relajante y sincera sonrisa mientras se alejaba poco a poco.
El joven inmediatamente sintió un alivio en su pecho, olvidando de repente todos sus malos recuerdos y reemplazándolos con aquella sonrisa que le habían regalado.
Un regocijo nunca antes vivido se apoderó de él al tiempo que se volvía hacia el mar y al fin... con un último suspiro, logró lanzarse mientras reía por vez primera....
Sus padres habían fallecido mucho antes que el siquiera pudiera nombrarlos como tales quedando al cuidado de personas que nunca le habían brindado una caricia o un apoyo. Anhelaba encontrar algún recuerdo que dibujara una primera sonrisa en su rostro pero era totalmente inútil, abrir viejas heridas sólo le causaba una profunda frustración y repulsión hacia sí mismo...
Debajo de sus pies descalzos yacía un mar sumamente agitado donde las olas rompían violentamente contra las imponentes rocas. Después de reflexionar algún tiempo, decidió convertirse en esa ola, mas el sollozo nublaba sus pasos y la ira su voluntad. Cuando estaba a punto de saltar, gritando sumido en furia, oyendo unos pasos lejanos volteó su mirada llegando a ver una joven, la mujer más hermosa que había visto.
Caminando pausadamente con su vestido floreado miró con sus bellos ojos claros y cristalinos al pobre muchacho dedicándole una suave, relajante y sincera sonrisa mientras se alejaba poco a poco.
El joven inmediatamente sintió un alivio en su pecho, olvidando de repente todos sus malos recuerdos y reemplazándolos con aquella sonrisa que le habían regalado.
Un regocijo nunca antes vivido se apoderó de él al tiempo que se volvía hacia el mar y al fin... con un último suspiro, logró lanzarse mientras reía por vez primera....