Cuando pronuncio tu nombre,
despierto en la madrugada,
me quedo un rato absorto,
y pienso que no soy nada.
Cuando siento tu presencia,
un no se qué, me refleja,
me saca del otro mundo,
y me arrastro hasta tu ausencia.
Acariciando tu cuerpo esperas,
un sentir de primaveras,
flores de jaramagos abiertas,
para tus noches sinceras.
Cuando te miro a los ojos,
transparentes y serenos,
atravieso tu mirada,
me entrego porque te entregas
me buscas porque te busco,
te quiero porque de formas,
me quieres y te releo.
Eso me dicen tus ojos,
a través de tus pupilas,
serenas como sirenas.
Cuando pronuncio tu nombre,
me recuerdas a otros besos,
me quedo un rato absorto,
descubriendo tus secretos.
¿Asomarán mis desvelos?
Cuando pronuncio tu nombre,
tu nombre me sabe a flores,
de un jardín engalanado,
con los nombres de otros hombres.
Eso me dicen tus ojos,
sinceros como sujetos,
sustento,
de almas inquietas,
cómplices de madrugada,
y sin quererlo paso de ser yo,
a no ser nada.
Cuando pronuncio tu nombre
tu nombre me sabe a besos.
© Igna
despierto en la madrugada,
me quedo un rato absorto,
y pienso que no soy nada.
Cuando siento tu presencia,
un no se qué, me refleja,
me saca del otro mundo,
y me arrastro hasta tu ausencia.
Acariciando tu cuerpo esperas,
un sentir de primaveras,
flores de jaramagos abiertas,
para tus noches sinceras.
Cuando te miro a los ojos,
transparentes y serenos,
atravieso tu mirada,
me entrego porque te entregas
me buscas porque te busco,
te quiero porque de formas,
me quieres y te releo.
Eso me dicen tus ojos,
a través de tus pupilas,
serenas como sirenas.
Cuando pronuncio tu nombre,
me recuerdas a otros besos,
me quedo un rato absorto,
descubriendo tus secretos.
¿Asomarán mis desvelos?
Cuando pronuncio tu nombre,
tu nombre me sabe a flores,
de un jardín engalanado,
con los nombres de otros hombres.
Eso me dicen tus ojos,
sinceros como sujetos,
sustento,
de almas inquietas,
cómplices de madrugada,
y sin quererlo paso de ser yo,
a no ser nada.
Cuando pronuncio tu nombre
tu nombre me sabe a besos.
© Igna