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Tu mundo en un charco

penabad57

Poeta veterano en el portal
Un mapamundi irisado brilla al trasluz de la tarde en calma.

Es una lámina frágil que brota del suelo como un espejo feliz.

En él veo un azor que cruza el vientre de una nube, la estela

de un avión sobre el azul más otoñal, tu rostro que vuelve como

un poema nunca olvidado. Y me sumerjo en su faz líquida, hay

castillos de rubís, hay nenúfares que brotan en el alfil de los cementerios,

hay hipopótamos de juguete en un jardín de amapolas, pájaros

sin alas que habitan bajo tierra, pueblos en miniatura con aljibes de coral,

hay pérgolas que dan sombra a plazas de alabastro, hay catedrales

de espuma con lápices como torres, hay golondrinas de papel

que se aman bajo los cobertizos emparrados, hay ríos de cristal

que refulgen al sol y bosques eternamente cubiertos de una nieve gris,

hay lámparas que vuelan, su luz es un nimbo que corona mi cráneo,

hay colinas de ojos grandes y un abedul con guedejas de lapislázuli.

Adentro también estás tú con el parasol abierto, sentada junto

a una fuente de marfil, a tu vestido con volantes lo mueve el aire,

me miras, mientras yo, nauta en el mar de tu edén, te entrego mi desnudo,

mi alma y este texto donde todavía alienta la flor de una rendición.
 
Última edición:
Un mapamundi irisado brilla al trasluz de la tarde en calma.

Es una lámina frágil que brota del suelo como un espejo feliz.

En él veo un azor que cruza el vientre de una nube, la estela

de un avión sobre el azul más otoñal, tu rostro que vuelve como

un poema nunca olvidado. Y me sumerjo en su faz líquida, hay

castillos de rubís, hay nenúfares que brotan en el alfil de los cementerios,

hay hipopótamos de juguete en un jardín de amapolas, pájaros

sin alas que habitan bajo tierra, pueblos en miniatura con aljibes de coral,

hay pérgolas que dan sombra a plazas de alabastro, hay catedrales

de espuma con lápices como torres, hay golondrinas de papel

que se aman bajo los cobertizos emparrados, hay ríos de cristal

que refulgen al sol y bosques eternamente cubiertos de una nieve gris,

hay lámparas que vuelan, su luz es un nimbo que corona mi cráneo,

hay colinas de ojos grandes y un abedul con guedejas de lapislázuli.

Adentro también estás tú con el parasol abierto, sentada junto

a una fuente de marfil, a tu vestido con volantes lo mueve el aire,

me miras, mientras yo, nauta en el mar de tu edén, te entrego mi desnudo,

mi alma y este texto donde todavía alienta la flor de una rendición.
En este mundo imaginario, la persona amada está presente, sentada junto a un parasol abierto.
Que percepción más elocuente.

Saludos
 
El poema expresa la capacidad de la imaginación y el amor para transportar al lector a un mundo lleno de fantasía, belleza y recuerdos. A través de imágenes vívidas y metáforas, revela un universo donde lo real y lo onírico se entrelazan, reflejando la profundidad de los sentimientos y la importancia de la presencia de esa persona especial. En última instancia, el poema nos invita a rendirnos con confianza y ternura a la magia del amor y la memoria.

Agradable lectura me gusto

Saludos cordiales
 
El poema expresa la capacidad de la imaginación y el amor para transportar al lector a un mundo lleno de fantasía, belleza y recuerdos. A través de imágenes vívidas y metáforas, revela un universo donde lo real y lo onírico se entrelazan, reflejando la profundidad de los sentimientos y la importancia de la presencia de esa persona especial. En última instancia, el poema nos invita a rendirnos con confianza y ternura a la magia del amor y la memoria.

Agradable lectura me gusto

Saludos cordiales
Gracias, Rosa, por la lectura y el amable comentario. Un saludo cordial.
 
Estimado amigo, tus versos despliegan un universo onírico donde la mirada transforma lo visible en un mapa interior. Cada imagen —del azor al hipopótamo, del jardín al abedul de lapislázuli— parece brotar de una conciencia que ya no distingue entre memoria y visión. En ese tránsito, el “yo” se entrega no solo al amor sino a la belleza misma, como quien se disuelve en su propio reflejo.

Besos de colores en la distancia
 
Estimado amigo, tus versos despliegan un universo onírico donde la mirada transforma lo visible en un mapa interior. Cada imagen —del azor al hipopótamo, del jardín al abedul de lapislázuli— parece brotar de una conciencia que ya no distingue entre memoria y visión. En ese tránsito, el “yo” se entrega no solo al amor sino a la belleza misma, como quien se disuelve en su propio reflejo.

Besos de colores en la distancia
Gracias, Guadalupe, por leer y por el comentario que dejas. Un beso.
 
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