ANONIMA
Poeta adicto al portal
En las noches yo recuerdo
aquellos tiempos de pasión
y con el temor concuerdo
y empieza mi maldición.
Aquella maldición que vino
por meterme entre tus brazos
y me castiga el destino
con fríos y dolorosos latigazos.
Maldita sea la hora en que yo te conocí,
maldito sea el momento en el que te apoderaste de mi,
arrancándome las alas de mi dulce juventud
y tú gozándolo estabas en total plenitud.
Ahora las noches son tormento
que laceran a mi alma y corazón,
con un frío y tétrico lamento
que deja paralizada a la razón.
Ese quejumbroso sonido
yo se de donde proviene,
es el sonido advertido
de la sombra que ya viene.
Oh! Maldito espectro de tu alma
que no me deja descansar,
tan misterioso como el alba
¿porqué demonios te tuve que matar?
Tu silueta espectral ronda mi cuarto,
en mis sueños presente tú estás
y mi dolor, como dolores de parto,
sólo por tu afán de molestar.
Déjame en paz, ¡Maldita sea!
Déjame olvidar mi pecado,
acaso mi dolor tu alma sacea,
pero qué más quieres si ya eres condenado.
Si, condenado al igual que yo a la tortura,
viendo tu maldita figura tras la puerta,
me estas arrastrando al final de la locura,
no descansarás hasta verme ya muerta.
Si eso es lo que quieres te lo cumplo,
mira mi sangre correr como arroyuelo
y mi rabia, con mi amor oculto,
disfruta ver mi cuerpo ya deshecho por el suelo...

aquellos tiempos de pasión
y con el temor concuerdo
y empieza mi maldición.
Aquella maldición que vino
por meterme entre tus brazos
y me castiga el destino
con fríos y dolorosos latigazos.
Maldita sea la hora en que yo te conocí,
maldito sea el momento en el que te apoderaste de mi,
arrancándome las alas de mi dulce juventud
y tú gozándolo estabas en total plenitud.
Ahora las noches son tormento
que laceran a mi alma y corazón,
con un frío y tétrico lamento
que deja paralizada a la razón.
Ese quejumbroso sonido
yo se de donde proviene,
es el sonido advertido
de la sombra que ya viene.
Oh! Maldito espectro de tu alma
que no me deja descansar,
tan misterioso como el alba
¿porqué demonios te tuve que matar?
Tu silueta espectral ronda mi cuarto,
en mis sueños presente tú estás
y mi dolor, como dolores de parto,
sólo por tu afán de molestar.
Déjame en paz, ¡Maldita sea!
Déjame olvidar mi pecado,
acaso mi dolor tu alma sacea,
pero qué más quieres si ya eres condenado.
Si, condenado al igual que yo a la tortura,
viendo tu maldita figura tras la puerta,
me estas arrastrando al final de la locura,
no descansarás hasta verme ya muerta.
Si eso es lo que quieres te lo cumplo,
mira mi sangre correr como arroyuelo
y mi rabia, con mi amor oculto,
disfruta ver mi cuerpo ya deshecho por el suelo...
