El trabajo, el hogar, el silencio frío,
unos ojos perdiéndose en el vacío.
La espera entre las manos de una llamada,
y el placer de sentir la dulce velada
en el cálido umbral de la chimenea
a la vez que el deseo de amar golpea.
No se si eres mi muerte o eres mi vida,
solo sé que mi carne luce una herida.
Solo sé que tu aliento lleva a tu mundo
y que cuando la noche calla, en ti me hundo.
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