[center:2cf31517eb]Quien no quisiera tocar tu figura de guitarra,
y arrancar las melodías de tu cuerpo musical.
Esas teclas de tu boca, tal piano bien afinado,
invitan a darte un beso con un ritmo acompasado.
Pasando de traste en traste sin ofender la cegilla,
y mirándote bien fijo tu diapasón corporal,
poderte acariciar con mi boca hasta abajo;
y como si fuese un bajo, notas fuertes entonar.
Como primera trompeta, aspirar todo tu aliento,
y cuando en el aposento solos podamos estar,
penetrarte bien adentro como vara de trombón;
que te llore el corazón, con un llanto angelical.
Que las semillas que tienen las maracas de tu pecho,
se mantengan en silencio , en silencio sepulcral,
mientras tus caderas juegan con un ritmo cadencioso;
y así en ese baile gozo y más te puedo apretar.[/center:2cf31517eb]
y arrancar las melodías de tu cuerpo musical.
Esas teclas de tu boca, tal piano bien afinado,
invitan a darte un beso con un ritmo acompasado.
Pasando de traste en traste sin ofender la cegilla,
y mirándote bien fijo tu diapasón corporal,
poderte acariciar con mi boca hasta abajo;
y como si fuese un bajo, notas fuertes entonar.
Como primera trompeta, aspirar todo tu aliento,
y cuando en el aposento solos podamos estar,
penetrarte bien adentro como vara de trombón;
que te llore el corazón, con un llanto angelical.
Que las semillas que tienen las maracas de tu pecho,
se mantengan en silencio , en silencio sepulcral,
mientras tus caderas juegan con un ritmo cadencioso;
y así en ese baile gozo y más te puedo apretar.[/center:2cf31517eb]