ludmila
Poeta veterano en el portal
Manifiesto al encanto de las nervaduras
donde hacinado el impulso
drena la vitalidad del alma,
y faltan caminos por donde la ocasión se marcha.
Sentir en el borde de la mano
el fluido de las luces por la noche
el pasto reciente del rocío,
la constelación de Orión
y en el destino que fluye,
que mana,
por las corrientes atrevidas del deseo
que archiva los sones y los dedos
con la pluma y la poesía.
Élam que impulsa la vivencia
y el deseo de la vida,
encaramado en una incógnita
¿por qué deseamos, por qué vivimos?
Me reclino en el cosmos de tu pecho
y ya no inquietan las palabras.
Alucinado amor que me desvela
acariciando la grama del ensueño
que dejaste en el calendario
de la almohada.
donde hacinado el impulso
drena la vitalidad del alma,
y faltan caminos por donde la ocasión se marcha.
Sentir en el borde de la mano
el fluido de las luces por la noche
el pasto reciente del rocío,
la constelación de Orión
y en el destino que fluye,
que mana,
por las corrientes atrevidas del deseo
que archiva los sones y los dedos
con la pluma y la poesía.
Élam que impulsa la vivencia
y el deseo de la vida,
encaramado en una incógnita
¿por qué deseamos, por qué vivimos?
Me reclino en el cosmos de tu pecho
y ya no inquietan las palabras.
Alucinado amor que me desvela
acariciando la grama del ensueño
que dejaste en el calendario
de la almohada.