Dejé que los ojos, de nuevo, se embarcaran para recorrer la sombra encapuchada que en ese instante flotaba. Unas láminas aéreas, en tiempo irreal, me dejaron anclado en la bahía más alegre y en ella encontré el sosiego suficiente para declarar esto.
TU BAHÍA SONRIENTE Y PURA
Ciencia de soledades en el arco de tu boca
Y cuando el día ya se apresura a sellarse.
Tu rostro nítido en la tarde deshojada
que acude entre la premisa derramada
por el redondo placer de la suave pluma.
Veo entonces un cortado extremo, donde
las geometrías son dúctiles y adaptables
casi maleables en la combustión orgánica
en ese instante donde apremia el silencio
y queda el espacio lleno de irregularidades.
Ella es una reflexión matérica venida desde
el envés de las hojas intimas del alma.
Página de visiones.
Rostro de delicadezas.
Un juego de bastones para apoyarse
en la ceguera de un mundo de figuras
felinas, imposibles, obscenas y voraces.
¡Huye!
Deja el sentido perdido del ala del saber,
recorre con el dedo la elipse del ojal,
dejándote adiestrar por el pañuelo guerrero,
y en los miedos
¡Huye ocúltate en mí!
Voy a pensar en ti. Silencio.
Llévame a ese otro espacio donde
la divergencia no traspasa los orificios
estrechos de la noche solitaria.
Instrúyeme en esta letanía,
déjame vivir en el desvarío del amor
y de mi enamorada presencia.
¡Como un guerrero!
Hazme tuyo y déjame crecer
en tus lados menos obscenos,
en esos donde habita el duende
de tu bahía sonriente y pura.
* * * * * * *
Gracias “bahía”. luzyabsenta
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