viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
[center:100e6bd6e4]Déjame llorar en tu pecho
todo el dolor que mi alma guarda.
La guerra me muerde con sus gritos
y se deshielan de terror las lágrimas.
Déjame sepultar en tu tierra,
tierra que es cálido abrigo,
la sangre agolpada en mis manos
de ser callado testigo.
Déjame derramar en tu cuerpo
las estrellas que nacieron en las tinieblas,
para que tú las enciendas con miradas
y las tiendas al cielo,
y que limpien la madrugada,
y que tiemblen en el rocío,
y que me llenen la boca
de olvido y de calma,
y que me arranquen de cuajo
este frío.[/center:100e6bd6e4]
todo el dolor que mi alma guarda.
La guerra me muerde con sus gritos
y se deshielan de terror las lágrimas.
Déjame sepultar en tu tierra,
tierra que es cálido abrigo,
la sangre agolpada en mis manos
de ser callado testigo.
Déjame derramar en tu cuerpo
las estrellas que nacieron en las tinieblas,
para que tú las enciendas con miradas
y las tiendas al cielo,
y que limpien la madrugada,
y que tiemblen en el rocío,
y que me llenen la boca
de olvido y de calma,
y que me arranquen de cuajo
este frío.[/center:100e6bd6e4]