Adolfo Jaramillo
ADOLFO JARAMILLO
Adivino un día gris en el corazón.
Al despertar, una bruma se abre en mi mente,
me confunde, no puedo ni andar ni pensar.
Hoy siento frío en los rincones de mi alma.
Se oye al silencio, melancólico entonar
su desgarradora canción de soledad.
En vano, busco en mi un alegre sentimiento.
Con apatía, intento darle vida a un verso.
Pobre ilusa mi mente, así, querer pensar.
El corazón triste, no se quiere inspirar.
Está oscuro en este, mi mar de pensamientos.
Una tormenta de tristeza me amenaza;
perturba la calma de mi alma. Hace llorar.
Apaga mis ojos y me ahoga en sollozos.
Hoy deseo prontamente que caiga el sol.
Con la esperanza, de ver volverle a nacer.
Al despertar, una bruma se abre en mi mente,
me confunde, no puedo ni andar ni pensar.
Hoy siento frío en los rincones de mi alma.
Se oye al silencio, melancólico entonar
su desgarradora canción de soledad.
En vano, busco en mi un alegre sentimiento.
Con apatía, intento darle vida a un verso.
Pobre ilusa mi mente, así, querer pensar.
El corazón triste, no se quiere inspirar.
Está oscuro en este, mi mar de pensamientos.
Una tormenta de tristeza me amenaza;
perturba la calma de mi alma. Hace llorar.
Apaga mis ojos y me ahoga en sollozos.
Hoy deseo prontamente que caiga el sol.
Con la esperanza, de ver volverle a nacer.