IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Muerte, que ha de recorrer
sus más inertes anhelos,
guía a las almas al olvido,
conoce los recuerdos que esconden
los que aún no han sido olvidados,
porque toda consciencia es eterna,
si es que el tiempo la nutre,
entre cielos pobres,
la luna se ha cansado de observar,
al sol tragándose el día,
a las estrellas pactando todo final,
como si algún ser
controlara la tristeza de estos lares,
se observa, una calma silente,
inmensa,
como si se quebraran de a poco
las vértebras del universo,
del poderoso creador,
que anuncia un horroroso porvenir,
coloso aquel dios,
desciende a estas tierras,
con una melancolía infinita,
manipula las melodías del viento,
y nos induce a una vida marchita,
que podría ser pesadilla,
que debería ser sueño,
que es muerte innegociable.
sus más inertes anhelos,
guía a las almas al olvido,
conoce los recuerdos que esconden
los que aún no han sido olvidados,
porque toda consciencia es eterna,
si es que el tiempo la nutre,
entre cielos pobres,
la luna se ha cansado de observar,
al sol tragándose el día,
a las estrellas pactando todo final,
como si algún ser
controlara la tristeza de estos lares,
se observa, una calma silente,
inmensa,
como si se quebraran de a poco
las vértebras del universo,
del poderoso creador,
que anuncia un horroroso porvenir,
coloso aquel dios,
desciende a estas tierras,
con una melancolía infinita,
manipula las melodías del viento,
y nos induce a una vida marchita,
que podría ser pesadilla,
que debería ser sueño,
que es muerte innegociable.