TREN NOCTURNO
Como amarillo silbido que rasga la noche
perforando las ciegas entrañas de lo absurdo
este tren que nos lleva, un tren nocturno,
es tránsito y esencia, metáfora de lo efímero.
Aovillados en asientos sin respaldo
rústicas tablas como ataúdes sin tapa
pasajeros sin memoria, semovientes sin futuro
recuerdo e ilusión de aquellos que los sobreviven.
Bajo los viejos tabardos apenas tibios latidos
corazones fatigados, ojos velados, sin vida,
manos que son sarmiento puro
bultos que acogen renuncios y sus miserias .
En la noche enceguecida de la vida
el tren nocturno, sombra que transporta sombras
atraviesa fugazmente aquellas tierras baldías
en las que todavía flota el acre olor de la sangre.
Tierras de afrenta y baldón
roquedales imponentes
tierras de odio y rencor
tierras de noche permanente.
¿Dónde irá ese tren nocturno
con su carga de decepciones
con sus bultos taciturnos
sin calor ni corazones?
Avanza horadando sombras la sombra del tren nocturno
con su carga envilecida por los fracasos y el odio
avanza por pedregales inhóspitos esa máquina de fuego
hacia algún lugar recóndito sin Éstiges ni Carontes
A ese lugar maldito al que van los desposeídos
aquellos que nada tuvieron
ilusiones arrancadas desde sus almas jóvenes
ideales de belleza, promesas que jamás se cumplieron.
Tren nocturno del que algún día seremos todos pasajeros.
Ilus.: Paul Delvaux. "La estación." 1971
Como amarillo silbido que rasga la noche
perforando las ciegas entrañas de lo absurdo
este tren que nos lleva, un tren nocturno,
es tránsito y esencia, metáfora de lo efímero.
Aovillados en asientos sin respaldo
rústicas tablas como ataúdes sin tapa
pasajeros sin memoria, semovientes sin futuro
recuerdo e ilusión de aquellos que los sobreviven.
Bajo los viejos tabardos apenas tibios latidos
corazones fatigados, ojos velados, sin vida,
manos que son sarmiento puro
bultos que acogen renuncios y sus miserias .
En la noche enceguecida de la vida
el tren nocturno, sombra que transporta sombras
atraviesa fugazmente aquellas tierras baldías
en las que todavía flota el acre olor de la sangre.
Tierras de afrenta y baldón
roquedales imponentes
tierras de odio y rencor
tierras de noche permanente.
¿Dónde irá ese tren nocturno
con su carga de decepciones
con sus bultos taciturnos
sin calor ni corazones?
Avanza horadando sombras la sombra del tren nocturno
con su carga envilecida por los fracasos y el odio
avanza por pedregales inhóspitos esa máquina de fuego
hacia algún lugar recóndito sin Éstiges ni Carontes
A ese lugar maldito al que van los desposeídos
aquellos que nada tuvieron
ilusiones arrancadas desde sus almas jóvenes
ideales de belleza, promesas que jamás se cumplieron.
Tren nocturno del que algún día seremos todos pasajeros.
Ilus.: Paul Delvaux. "La estación." 1971