Carrizo Pacheco
Moderador Global.Corrector.Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Moderador Global
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Corrector/a
Director de concursos
Equipo Revista "Eco y latido"
Trastornos
Dependiendo de un cono de sombras
va la agitación de una máscara descubierta,
cuando se hace cilindro la duda
de todo aquel que cree en su sapiencia.
Un hipnótico poblado de trashumantes
va regando el agua de la sequedad
con vivaces partículas del horizonte ahorcado
por su propia línea vertical.
Esferas de sueños dormidas sobre fajos de oro,
descuentan los siglos marcados
en el interín de cuatro segundos.
Mientras tanto, afuera de la intemperie
oscila la manía de cada ventanal
apoyado debajo de una puerta demacrada.
Secuaz libertad del cerrojo
pacíficamente impuesto al cerezo de la aurora.
La novedad reside en el color de la nota,
en la cíclica disposición de los futuros inventos...
No se merece ningún camino
esa velocidad de las quietudes
demoradas en sus líquidos movimientos.
De los peldaños de un tallo gris
germinan las piedras de las lágrimas,
y un cantar desvencijado
edifica las ruinas del mañana ya hecho.
Dobles visiones repercuten
en los lagos bebidos por la sed del agua.
Silencios acurrucados en los oídos del tiempo...
La desesperanza de un manantial en llamas
va ahumando la faz de la noche...
estas piernas mías bajan hacia la altura,
y mis manos, subiendo hasta las fosas marinas,
sostienen la liviana vida de mi cráneo
ocupado por mi corazón ya seco.
Ariel Carrizo Pacheco
Dependiendo de un cono de sombras
va la agitación de una máscara descubierta,
cuando se hace cilindro la duda
de todo aquel que cree en su sapiencia.
Un hipnótico poblado de trashumantes
va regando el agua de la sequedad
con vivaces partículas del horizonte ahorcado
por su propia línea vertical.
Esferas de sueños dormidas sobre fajos de oro,
descuentan los siglos marcados
en el interín de cuatro segundos.
Mientras tanto, afuera de la intemperie
oscila la manía de cada ventanal
apoyado debajo de una puerta demacrada.
Secuaz libertad del cerrojo
pacíficamente impuesto al cerezo de la aurora.
La novedad reside en el color de la nota,
en la cíclica disposición de los futuros inventos...
No se merece ningún camino
esa velocidad de las quietudes
demoradas en sus líquidos movimientos.
De los peldaños de un tallo gris
germinan las piedras de las lágrimas,
y un cantar desvencijado
edifica las ruinas del mañana ya hecho.
Dobles visiones repercuten
en los lagos bebidos por la sed del agua.
Silencios acurrucados en los oídos del tiempo...
La desesperanza de un manantial en llamas
va ahumando la faz de la noche...
estas piernas mías bajan hacia la altura,
y mis manos, subiendo hasta las fosas marinas,
sostienen la liviana vida de mi cráneo
ocupado por mi corazón ya seco.
Ariel Carrizo Pacheco
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