Ana Clavero
Poeta que considera el portal su segunda casa
Fue algo más que una charla,
más que un deseo desbocado que,
amparado por la noche tibia,
nos guió por un camino nuevo
para ambos.
más que un deseo desbocado que,
amparado por la noche tibia,
nos guió por un camino nuevo
para ambos.
Hoy transito la pena, sin lunares ni volantes, sin farolillos ni verbenas.
Mi corazón se ha roto en mil pedazos por haber dañado a quién tanto he amado…y amo.
De dolor se retuercen mis entrañas, de jirones tengo vestida mi alma. Perdida tengo la razón.
¿De que te quejas?, la razón la perdiste cuando no fuiste capaz de ponerle trabas a tu corazón.
¡Calla, no me atormentes! Tú, tan comedida, tan correcta, tan poco transgresora; tú permitiste que mi corazón saliera del ostracismo. Me dejaste ser inductora de noches en la que con mi amado se acortaron las distancias.
¡ Sabías que para vosotros no existía el futuro!. ¿ Por qué entonces no hiciste valer la sensatez que dan los años?. Dicen que la experiencia es un grado, pero tú no fuiste experta, dejaste que tu corazón como el de una adolescente se enamorara.
¡Calla, por Dios, deja de hurgar en la herida, que no olvidaré mi dolor por muchos años que me queden de vida!
Sólo un consuelo encuentro para mi pena, sólo un ligero bálsamo calma el dolor de mi herida: No sabía lo que era amar…y conocí el amor de su mano.
Nunca podrá existir el perdón para quien, amando tanto, hizo tanto daño.