DIEGO
Poeta adicto al portal
Este destino de transitar los caminos que nadie sigue, asesina despiadadamente al ignorante que habita en mí.
Tantos años de sobrevivir a la batalla interminable de lo que debo hacer y lo que no, le han agregado música a estas noches de naufragio entre las aguas de la duda.
El sopor de mantenerme vivo a fuerza de esconder la cabeza a ajenas pretensiones de no intervenir en las vidas de humanidades desconocidas e infernalmente condenadas a la desdicha de la sordera social, han erosionado las otrora impolutas superficies de mi piel.
Y darme cuenta de que los condenados dan la espalda a estas pretensiones peligrosamente revolucionarias, es el cable conductor que electrocuta toda intención de redención que agoniza en mí.
He de decidir cambiar de dirección o de continuar gastando suelas por caminos pedregosos y sin final.
Por el momento, me convenzo de que la redención está muy lejos de sonreírme.
Tantos años de sobrevivir a la batalla interminable de lo que debo hacer y lo que no, le han agregado música a estas noches de naufragio entre las aguas de la duda.
El sopor de mantenerme vivo a fuerza de esconder la cabeza a ajenas pretensiones de no intervenir en las vidas de humanidades desconocidas e infernalmente condenadas a la desdicha de la sordera social, han erosionado las otrora impolutas superficies de mi piel.
Y darme cuenta de que los condenados dan la espalda a estas pretensiones peligrosamente revolucionarias, es el cable conductor que electrocuta toda intención de redención que agoniza en mí.
He de decidir cambiar de dirección o de continuar gastando suelas por caminos pedregosos y sin final.
Por el momento, me convenzo de que la redención está muy lejos de sonreírme.
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