angel del olvido
Poeta asiduo al portal
Que pasado puede ser, ni siquiera hay un centímetro de tierra tuyo, la herbolaria, la homeopatía, rituales mas urbanos que naturales, caracteres asqueados, te lo digo yo que se por pecado de soberbia, ajeno e interior, que las múltiples aspiraciones acuatizadas y de yerbas complejas pudieron ser lo mejor para ti, no mi vida, no hay lo que buscas, ni en rompecabezas filosóficos, ni en ejercicios psicoanalíticos, ni debajo de tus cabellos, solo estoy yo con una mierda que es sarta de preguntas sin contestar, la misma aberrante mediocridad de siglos y siglos de idiotización, las mentes mas estúpidas creyéndose liberales y justas, pero anda, anda y quédate allá, tanta mierda enumerada te puede hacer daño.
Todo tiene un precio, un valor, una temperatura, pero no tiempo, las ideas están y se vuelven, como un odioso boomerang psíquico, pero real, palpable, tangiblemente cierto, es lo mismo pero inadvertido, la primera caída al suelo por efectos del alcohol, los primeros besos que se equiparan en significado y espacio a una visita al Tíbet, las primeras mierdas literarias apartándose de nosotros sin dar las gracias , el sueño de diario de lucrar con las letras, la conveniente actitud de revolucionario antes que partidista borrregoso y abstenerse de ser ahí y desbarrigarse en tonos graves y aplausos de una emancipación total de géneros y definiciones. Todo el mundo claviculado a hundirse en una pasajera felicidad, como un caminito de rayos y vulvas burlonas, una total verbena de sexos indiferentes, plagiados contra pelos y disgustos de su propia recta hendida. Somos unos ebrios con conciencia maldita y desgastante, no vengan a decirme que nuestras mierdas de parraferá gratis no son algo valido y que pueden mas las orgias numeristicas de ejecutivos en pisos de la desgraciada comodidad o que son mas somníferos los cuentos infantiles del cardenal o el arzobispo y su psicología decadente, no vengan a decirme eso, en cambio les aceptaría arquetipos malogrados de bocas mal torcidas de mentes mal agradecidas, aceptemos de una vez, que no escribimos ni por amor, desamor, pasatiempo, orgullo, herencia, facilidad, talento, comodidad y tantas neutras pendejadas con matiz humorístico, no hermanos, todos los que estamos de este lado, escribimos por que de manera consciente o inconsciente somos la mierda o la gloria que tendrá todo época, desde el pequeño garabateador en busca de la historia de amor perfecta hasta el egresado de letras en busca de placeres ocultos y tratados ininteligibles, somos la misma burla presente en cada depresión adolescente o el gusano de la miseria surcando las mismas etnias y comiendo los mismos dialectos, una caricatura de palabra, de amante, de país, de existencia sin conciencia, anden, hagamos filas para clavarnos en fosas comunes, todos con botellas e historias para el final.
Todo tiene un precio, un valor, una temperatura, pero no tiempo, las ideas están y se vuelven, como un odioso boomerang psíquico, pero real, palpable, tangiblemente cierto, es lo mismo pero inadvertido, la primera caída al suelo por efectos del alcohol, los primeros besos que se equiparan en significado y espacio a una visita al Tíbet, las primeras mierdas literarias apartándose de nosotros sin dar las gracias , el sueño de diario de lucrar con las letras, la conveniente actitud de revolucionario antes que partidista borrregoso y abstenerse de ser ahí y desbarrigarse en tonos graves y aplausos de una emancipación total de géneros y definiciones. Todo el mundo claviculado a hundirse en una pasajera felicidad, como un caminito de rayos y vulvas burlonas, una total verbena de sexos indiferentes, plagiados contra pelos y disgustos de su propia recta hendida. Somos unos ebrios con conciencia maldita y desgastante, no vengan a decirme que nuestras mierdas de parraferá gratis no son algo valido y que pueden mas las orgias numeristicas de ejecutivos en pisos de la desgraciada comodidad o que son mas somníferos los cuentos infantiles del cardenal o el arzobispo y su psicología decadente, no vengan a decirme eso, en cambio les aceptaría arquetipos malogrados de bocas mal torcidas de mentes mal agradecidas, aceptemos de una vez, que no escribimos ni por amor, desamor, pasatiempo, orgullo, herencia, facilidad, talento, comodidad y tantas neutras pendejadas con matiz humorístico, no hermanos, todos los que estamos de este lado, escribimos por que de manera consciente o inconsciente somos la mierda o la gloria que tendrá todo época, desde el pequeño garabateador en busca de la historia de amor perfecta hasta el egresado de letras en busca de placeres ocultos y tratados ininteligibles, somos la misma burla presente en cada depresión adolescente o el gusano de la miseria surcando las mismas etnias y comiendo los mismos dialectos, una caricatura de palabra, de amante, de país, de existencia sin conciencia, anden, hagamos filas para clavarnos en fosas comunes, todos con botellas e historias para el final.