TRÁNFUGAS VESTIGIOS DE MIS PASOS
Tránsfugas vestigios de mis pasos
sobre las blandas piedras horadadas por plegarias
en un reiterado viacrucis o camino de cañada
senda humillada por blasfemas ecuaciones.
Perdido estoy entre nubes hueras
apenas yo me propongo como lluvia
infértil flor agostada por el vicio
La piedra reblandecida me soporta levemente.
Las fachadas se miran entre sí buscando espejos fugaces
Las fachadas enfrentadas envidian sus ventanas cerradas
Saben de las miserias que ocultan
y las pretenden como negras constelaciones.
Mis pasos como salmodia de nubes sin eco
que resuenan sordamente bajo un desfilar de estrellas
son un redoble titubeante en el cuero mórbido de la luna.
(Un carnero horoscopal se despoja de sus cuernos
Es tan triste el destino que proclama desde las hojas marchitas del diario…)
Triste como las lagunas que no reflejan el cielo
Triste como el relincho baldío del caballo que agoniza
Triste como una mano sin vientre que acariciar
Triste, con la perpetua tristeza de los otoños perdidos.
Los ecos ajenos a mis pasos son como la sombra que perdí nocturnamente
Pero añoro los barcos veleros que sestean bajo la muralla imponente
Revivo los viejos sueños que arroparon un día sus velas
cuando los océanos eran mi júbilo y en los puertos me alumbraban las luces de las tabernas.
Ahora me deslizo en las noches sin cobijo entre las piedras anónimas
piedras reblandecidas en las que el tiempo no deja impronta
Me deslizo sombra sin sombra entre fachadas que se envidian
en algún lugar fuera del tiempo y de mis sueños.
Me deslizo disolviendome como una mirada triste...
Tránsfugas vestigios de mis pasos
sobre las blandas piedras horadadas por plegarias
en un reiterado viacrucis o camino de cañada
senda humillada por blasfemas ecuaciones.
Perdido estoy entre nubes hueras
apenas yo me propongo como lluvia
infértil flor agostada por el vicio
La piedra reblandecida me soporta levemente.
Las fachadas se miran entre sí buscando espejos fugaces
Las fachadas enfrentadas envidian sus ventanas cerradas
Saben de las miserias que ocultan
y las pretenden como negras constelaciones.
Mis pasos como salmodia de nubes sin eco
que resuenan sordamente bajo un desfilar de estrellas
son un redoble titubeante en el cuero mórbido de la luna.
(Un carnero horoscopal se despoja de sus cuernos
Es tan triste el destino que proclama desde las hojas marchitas del diario…)
Triste como las lagunas que no reflejan el cielo
Triste como el relincho baldío del caballo que agoniza
Triste como una mano sin vientre que acariciar
Triste, con la perpetua tristeza de los otoños perdidos.
Los ecos ajenos a mis pasos son como la sombra que perdí nocturnamente
Pero añoro los barcos veleros que sestean bajo la muralla imponente
Revivo los viejos sueños que arroparon un día sus velas
cuando los océanos eran mi júbilo y en los puertos me alumbraban las luces de las tabernas.
Ahora me deslizo en las noches sin cobijo entre las piedras anónimas
piedras reblandecidas en las que el tiempo no deja impronta
Me deslizo sombra sin sombra entre fachadas que se envidian
en algún lugar fuera del tiempo y de mis sueños.
Me deslizo disolviendome como una mirada triste...