Tráeme la noche y de nuevo sacude
los encantos de la vida dentro de mi amor,
tráeme las llagas que han flotado por la lluvia
en la imagen de un atardecer,
tráeme la historia de nocturnas aventuras
sobre de un manjar fresco como el aire.
Porque ha dejado el tiempo tan solo cenizas en el bosque
y no dejo que sus frutos continuaran madurando.
Tráeme la vida y detén esta agonía moribunda,
tráeme el suspiro de un cabello azabache
y unos pechos maternales,
tráeme el sentido que ha perdido mi cordura,
tráeme el vino que fabrican las estrellas
en poemas como este.
Encuéntrame pronto y desvela toda mi antagónica mentira
para poder saborear de nuevo el dulce de estar vivo.
Tráeme las sombras y empáñame de nuevo ante lo oscuro,
tráeme las luces que deslumbran y me dejan ver la oscuridad,
tráeme la vida y acompaña mi agonía,
tráeme la agonía y descansa junto a mí,
entonces la soledad no será uno,
la soledad seremos nosotros.
-170906-
Oscar Navarro.