dragon_ecu
Esporádico permanente
Limpiar el acetato con cuidado
y luego pasar un pincel de cerdas suaves
sobre la aguja del tocadiscos
ajustando el contrapeso.
Encender el plato
vigilando la velocidad del tornamesa
que sus brillos sincronicen
con el ritmo que se halla muy profundo
en el recuerdo de ese baile
pegadito y acalorado
que transitaba entre el espacio
que separaba los anhelos.
Bajar lentamente el brazo.
El fluir del sonido.
El descanso sereno del silencio.
La intensidad de las miradas.
Navegando olas y mareas
corriendo el riesgo de estrellar
la quilla en el muelle
o de terminar lanzado por la borda.
El devenir de cada día
acumulado entre cigarrillos
y vasos de escocés
escuchando viejos acordes
en nuevas voces.
Cada segundo
mi cuerpo va muriendo un poco
pero no importa
porque he sabido
disfrutar del momento.
Y desde las cunas
por el patio de recreos
y los días de oficios
hasta las ceremonias de grados.
Luego abrir las ventanas
viendo hacia el horizonte
cuando sus alas abrieran
para forjar su propia historia
dejando de constancia
un albúm de fotos
y hasta un desteñido eco
en papel térmico.
Puede ser tal vez la memoria
un rezago de esperanza
de vivir por siempre.
Más acercándose
cada día la despedida...
ya deja de importar
si me olvidan
más pronto o más tarde.
Disfruté cuanto alcancé
padecí cuanto yo busqué
sufrí cuanto perdí
aprendí cuanto enseñé
recibiendo todo cuanto entregué
empeñando cada gota de sudor
guardando cada amor
corriendo sin prisa
regalando cada sonrisa
Porque nací querido
viví amado
y llego a morir
totalmente colmado.