Óscar Pérez
Poeta asiduo al portal
Tomoconciencia
Yo que me adueño del día sin motivo,
que levanto la pugna del inútil,
del siervo, del extraño, del cautivo,
y entre sus ojos hallo hilo inconsútil.
Prefiero de verdad el seguir vivo,
el ser de piedra nunca me hizo útil,
prefiero la humedad que en ti percibo
que el golpe del dolor que te hace fútil.
Yo invito, yo levanto, yo recibo
en esa copa al viejo amor inútil
volcado en la pasión sin más estribo.
Y alego en la heredad de un mundo fútil
por sueños, por bondad por un festivo
regreso a la estación de lo inconsútil.
04 10 11
Yo que me adueño del día sin motivo,
que levanto la pugna del inútil,
del siervo, del extraño, del cautivo,
y entre sus ojos hallo hilo inconsútil.
Prefiero de verdad el seguir vivo,
el ser de piedra nunca me hizo útil,
prefiero la humedad que en ti percibo
que el golpe del dolor que te hace fútil.
Yo invito, yo levanto, yo recibo
en esa copa al viejo amor inútil
volcado en la pasión sin más estribo.
Y alego en la heredad de un mundo fútil
por sueños, por bondad por un festivo
regreso a la estación de lo inconsútil.
04 10 11
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