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Tomás y el lázaro

danie

solo un pensamiento...
Tomás y el lázaro (Poema basado en el cuento “la historia prodigiosa de la princesa Psiquia”- Rubén Darío)

Tomás y el lázaro


Propagando por el mundo su cristiandad


deambulaba el consagrado santo Tomás
con la palabra de la verdadera religión
de un Cristo que llego a profesar en la ciudad del olvido,
en las fauces de la pitonisa que se ocultaba
en la nigromancía pervertida,
la lujuriosa envidia del mal ávido
y su hoz sentenciando a lo divino.


A su paso con una cruz de cedro y solo su fe ferviente
dejaba un rastro de celajes celestes:

de las cúpulas caían los ídolos de piedra,
de las heridas de la tierra se escapaban las blasfemias,
de los cuerpos inmutados un hado se esclarecía
que manaba de las llagas putrefactas un tiempo corrompido,
ya a las almas laceradas la libertad las consumían.


Frente al horizonte un lázaro vagaba
sobre heridas olvidadas

con supuraciones rancias de un Edén pútrido;
degustaba el sabor de la blasfemia y la obcecación tributada,
buscando con terquedad las finas sendas de los Tártaros idos…
Ese lázaro con su emblema y su sigilo
proscribiría con su letanía al errante peregrino.


Pero Tomás nunca conocería


los secretos y las ambiciones de la pitonisa,
los enigmas de un discernimiento en el ocultismo,
vedado para los ojos de los fieles mortales;
los que posee el solitario lázaro transeúnte.


En el cruce del destino,


Tomás se topa con el lázaro
y este os pide que excomulgue su secreto nocivo…
El lázaro musita con vigor:
cuando la esperanza se condene veréis venir a un hombre
con una áspera y sombría túnica,
transitando con un bordón arqueado,
golpeando el agua y convirtiéndola en arena estéril,
marchitando las hojas y los madrigales a su paso,
congelando el respiro de las aves,
machacando los cráneos de los difuntos crispados,
escindiendo las vísceras de los ahorcados en su patíbulo…
Ese es el destino de los seguidores de la pitonisa,
así vosotros tendríais la dicha de conocer
el enigma del óbito y su alquimia.


Tomás se marcho con su devota faena hacia el pontificio,


el lázaro siguió su camino hasta la ciudad de la pitonisa…
Cruzando la Estigia,
la ira consumía a la ciudad de Sodoma
y el lázaro debía cumplir con su designio…


Finalmente se encuentraron el lázaro y la sibila y artera pitonisa,


se acercó con parsimonia a la saga y venerada
esfinge de los hombres y le musito al oído…
palabras pálidas con el hálito del céfiro,
esta quedo al instante petrificada en un apacible sueño,
durmiendo por siempre…
¡Vaya Dios a saber lo que le confesó el lázaro a la pitonisa!
El misterio quedo sepultado ahí,
en esas palabras que jamás se saben cuales fueron
pero que en boca del ominoso lázaro
cobran una potestad inconmensurable que logra aplastar
toda la idolatría frente a lo arcano
de sus secretos insondables.







Este poema está basado en el famoso cuento de Rubén Darío " la historia prodigiosa de la princesa Psiquia”, si bien yo modifique un poco el cuento en este poema por su extensión y por su gran simbolismo, por su gran magnitud de personajes no lo creí muy acorde para hacer un poema y decidí modificar un poco la historia.
El cuento de Darío es altamente recomendable para el género gótico por su carácter religioso y enigmático. No importa la extensión del cuento yo recomiendo leerlo. Según se halla escrito este cuento es de Liborio, monje, en un códice de la abadía de San Hermancio, en Iliria" (Madrid, 1906). Las palabras claves para la creación de la ambientación son las que encierra el título, pues se presenta una historia totalmente maravillosa, pero matizada por una duda acerca de su realidad, la cual está dada por el hecho de situar la fuente en manos de un fraile católico (que vivió hacia el año 250 d.C.) que pertenece a una abadía que realmente existió y que se encuentra en un lugar que los montes europeos aún ceden a la vista. Y será precisamente ese hecho el que hace cómplices al autor y al lector: este cuento comparte un secreto que, aunque maravilloso, bien pudo ser cierto. Este es un cuento donde su fuerza se centra en el misterio, que se presiente a lo largo de todo el relato y que nunca se resuelve, y en la atmósfera de satanismo que envuelve a la historia. Darío era muy afecto a considerar los antiguos ritos paganos, ya fueran de las culturas clásicas o prehispánicos, como contacto directo con demonios, considerando a toda idólatra como un ser sediento de sangre humana para ofrendar a su legión de satanes.

 
Muy logrado este poema de Tomás , Lázaro y la Pitonisa, dejando en suspense lo que le contó lázaro a la Pitonisa, sería bueno saberlo, (por si acaso) jajajaja. Pocos góticos he leído, pero este me ha gustado como has llevado el tema. gracias amigo por compartir tu arte.
Un abrazo Danie.
 
Excelente trabajo, hay tanto que desconocemos en el tema ocultismo y satanismo. Me ha gustado mucho la creatividad e ingenio que has desarrollado en toda la trama.
Un placer leerte, todos mis abrazos.
 
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