Wilson Carrero
Poeta recién llegado
¡El mundo se ha ido al diablo! Inundado por la ingratitud de hijos, amistades, familia y aún padres, ¡Todo se ha ido al diablo y más! Imagínate pasando casi toda una vida invertida en velar por el bienestar de tus hijos y los de ellos, tus amistades, familia y demás y cuando tú menos lo esperas, por algo que puede ser un descuido, un olvido o cualquier cosa que no tenga mucho o ningún sentido seas de pronto tratado como mierda o basura a descartar. ¡Ese es el mundo en que ahora vivimos! ¡Si señor, ese es! ¿Te acuerdas cuando te sacrificaste con tiempo, esfuerzo, bienes y hasta de tu bolsillo un poco dinero para sacar del hoyo a quien de verdad has querido? Y ahora, ¿cómo te lo han agradecido? Yo hasta mi vida he puesto en juego para en algún momento dado alguno de ellos poder salvarlos. ¿Y cómo te lo han pagado? ¡Mandándome de una forma u otra al mismo caraj*! ¿Por qué? Porque quizás ahora tienen demasiado o quizás ahora comen arroz chino y no “pega’o”. ¡Quien sabe! Quizás echaron ahora más cul* y se tiran los pedos más alto porque se sienten seguros como si nadita en el pasado los hubiera jamás afectado. Y ¿quién estuvo ahí para a ese trastero darle un poco de “pegao”? ¡Tu! Si, ¡tú mismo fuiste! El que les puso en las manos dinero, en su mesa comida y le entregaste de lo que ni tenías salvándole hasta el techo para que no los botaran a la calle y tuvieran que vivir esa triste agonía. Si, fuiste tú el que ahora ante sus ojos no vales nada, el que que les servias de roca en que apoyar, el que con honra viste y calza y ahora suelen pelar. Hombre, quizás no vistas y calces así de lindo como ahora ellos, digo yo. Pero por lo menos lo haces con orgullo y la cabeza erguida porque aunque ahora te desprecien fuiste el que en tiempo de vacas flacas a ellos apoyó. “¡No papá no!” te reclaman, “Eso fue un favor. No te olvides las gracias que te dimos y cómo más luego haste te compramos una bolsa de mangó.“ ¡Jajaja! Que chistosos ahora son, en realidad fueron unos chocolates del pasado halloween que la doña por algún closet guardó. La bolsa de mangó quien se las llevé fui ¡yo! Pero está bien, buen provecho para ellos y para mi, y que no se olviden que el tiempo da vueltas y lo que ahora malagradeces mañana te lo cobra o paga este a ti.