Los colores de su canilla volaban altos entre bosque y fronteras, cantando con alegría de no ser retenida ni por poste, mástil o madera.
Detallando su cuento de temporadas entre que revoloteaba su historia de primavera, la pluma con su toco-toco-tocoro-tocoro trinaba.
Allí parada sobre ramas balanceaba ofreciendo su canto de gala a todos que por nota alcanzaba, toco-toco-tocoro-tocoro anunciaba.
De la fuente de hojas tomaba, desayunando sobre la corteza de un árbol se acomodaba, toco-toco-tocoro-tocoro en canción alababa.
De gotas de agua se bañaba y por rayos de sol se secaba, contra un palo se acostaba tarareando toco-toco-tocoro-tocoro en sueños se encontraba.
Por la mañana se despertaba y de rama a rama saltaba hasta que sobre las copas de los árboles ya volaba, toco-toco-tocoro-tocoro entre nubes me gritaba.
Detallando su cuento de temporadas entre que revoloteaba su historia de primavera, la pluma con su toco-toco-tocoro-tocoro trinaba.
Allí parada sobre ramas balanceaba ofreciendo su canto de gala a todos que por nota alcanzaba, toco-toco-tocoro-tocoro anunciaba.
De la fuente de hojas tomaba, desayunando sobre la corteza de un árbol se acomodaba, toco-toco-tocoro-tocoro en canción alababa.
De gotas de agua se bañaba y por rayos de sol se secaba, contra un palo se acostaba tarareando toco-toco-tocoro-tocoro en sueños se encontraba.
Por la mañana se despertaba y de rama a rama saltaba hasta que sobre las copas de los árboles ya volaba, toco-toco-tocoro-tocoro entre nubes me gritaba.