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Título: Me envejece el llanto

José Valverde Yuste

Poeta que considera el portal su segunda casa

Me envejece el llanto,
ese frío en la mejilla
es un suspiro de lágrima,
un canto donde habita lo despiadado,
lo que huye del nombre
que se disfraza de apocalíptico cielo.

Yo lo vi en esa senda estrecha
donde no queda nada
después de la barbarie,
soledad y silencio
que apenas pueden andar
en pétalo de lágrima agonizando.

Son huellas de quebranto,
turbios copos de nieve
que nadie puede explicar
más allá de la fatalidad
del beso callado.

Hondo suspiro sin luz,
ya las pestañas han apagado el corazón
inundadas de melancolía
en los abismos donde el amor mata
con su flor mustia.

Nutre la pena descalza,
asciende la rosa
desposeída de la palabra,
a duros golpes de insensatez
la raíz sin techo huye apesadumbrada,
la mañana sobrevive a la noche.

©José Valverde Yuste
 
Última edición:

Me envejece el llanto,
ese frío en la mejilla
es un respiro de lágrima,
un canto donde habita lo despiadado,
lo que huye del nombre
que se disfraza de apocalíptico cielo.

Yo lo vi en esa senda estrecha
donde no queda nada
después de la barbarie,
soledad y silencio
que apenas pueden andar
en pétalo de lágrima agonizando.

Son huellas de quebranto,
turbios copos de nieve
que nadie puede explicar
más allá de la fatalidad
del beso callado.

Hondo suspiro sin luz,
ya las pestañas han apagado el corazón
inundadas de melancolía
en los abismos donde el amor mata
con su flor mustia.

Nutre la pena descalza,
asciende la rosa
desposeída de la palabra,
a duros golpes de insensatez
la raíz sin techo huye apesadumbrada,
la mañana sobrevive a la noche.

©José Valverde Yuste
Muchas gracias Sasha por dejar tu huella. Un abrazo con la pluma del alma
 

Me envejece el llanto,
ese frío en la mejilla
es un respiro de lágrima,
un canto donde habita lo despiadado,
lo que huye del nombre
que se disfraza de apocalíptico cielo.

Yo lo vi en esa senda estrecha
donde no queda nada
después de la barbarie,
soledad y silencio
que apenas pueden andar
en pétalo de lágrima agonizando.

Son huellas de quebranto,
turbios copos de nieve
que nadie puede explicar
más allá de la fatalidad
del beso callado.

Hondo suspiro sin luz,
ya las pestañas han apagado el corazón
inundadas de melancolía
en los abismos donde el amor mata
con su flor mustia.

Nutre la pena descalza,
asciende la rosa
desposeída de la palabra,
a duros golpes de insensatez
la raíz sin techo huye apesadumbrada,
la mañana sobrevive a la noche.

©José Valverde Yuste
Qué hermoso poema, triste pero siempre llegan al alma, muy profundo José, feliz día, saludos cordiales
 
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