Évano
Libre, sin dioses.
.
Si quieres saber qué es
y sentir en ti la vida,
tienes que estar desnudo
sobre una montaña gélida
y con los brazos abiertos,
con la fuerza de la rabia,
inclinar el cuello en alto,
para que veas si giras
afín a los movimientos
que tiene esta gran esfera,
esta insolidaria Tierra.
No te asuste lo real:
el ver a ese sol distante
emitiendo luz que yerra
en universo impasible;
aunque veas que te alejas
al confín de lo inhóspito,
con tus infinitas vueltas
y entre medias de demonios
que te ven como una presa
de un dios que nunca te habla,
Sólo la muerte te acecha
como un amigo a tu lado.
Sólo abrazarte te queda,
llorar e inundar tu adentro,
mientras tu ánima se eleva
a la nada de lo eterno
para volver a empezar
como el animal que eres
en la Tierra de almas muertas.
Si quieres saber qué es
y sentir en ti la vida,
tienes que estar desnudo
sobre una montaña gélida
y con los brazos abiertos,
con la fuerza de la rabia,
inclinar el cuello en alto,
para que veas si giras
afín a los movimientos
que tiene esta gran esfera,
esta insolidaria Tierra.
No te asuste lo real:
el ver a ese sol distante
emitiendo luz que yerra
en universo impasible;
aunque veas que te alejas
al confín de lo inhóspito,
con tus infinitas vueltas
y entre medias de demonios
que te ven como una presa
de un dios que nunca te habla,
Sólo la muerte te acecha
como un amigo a tu lado.
Sólo abrazarte te queda,
llorar e inundar tu adentro,
mientras tu ánima se eleva
a la nada de lo eterno
para volver a empezar
como el animal que eres
en la Tierra de almas muertas.
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