IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Desganado el cielo, aún lóbrego,
las esperanzas se diluyen,
entre tristezas frías y sangre caliente,
la simpleza del caer,
se tiñe de arrepentimiento,
porque nadie desea descender
al hueco impecable de la soledad,
de un vacío
más pulcro que cualquier suelo,
la espera se hace larga,
mientras las distancias se estiran,
en un espacio,
tan elástico, tan moldeable,
las gárgolas en este cielo vuelan libres,
la lluvia cae cómoda,
sin tribulaciones en el aire,
cada gota impacta en mi frente,
en mi tez transparente,
dentro de poco no seré ni historia,
deambulo sin rumbo,
buscando una cura
para mi tenue condición,
dentro de poco
me desvaneceré sin nombre,
y me perderé
entre esta cruel broma
que es tiempo efímero.
las esperanzas se diluyen,
entre tristezas frías y sangre caliente,
la simpleza del caer,
se tiñe de arrepentimiento,
porque nadie desea descender
al hueco impecable de la soledad,
de un vacío
más pulcro que cualquier suelo,
la espera se hace larga,
mientras las distancias se estiran,
en un espacio,
tan elástico, tan moldeable,
las gárgolas en este cielo vuelan libres,
la lluvia cae cómoda,
sin tribulaciones en el aire,
cada gota impacta en mi frente,
en mi tez transparente,
dentro de poco no seré ni historia,
deambulo sin rumbo,
buscando una cura
para mi tenue condición,
dentro de poco
me desvaneceré sin nombre,
y me perderé
entre esta cruel broma
que es tiempo efímero.