yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
Caducada la esperanza y con dos
o tres muertos que me duelen
fui a ver al doctor, que me auscultara minucioso
preocupado y sonriente cínico,
mientras miraba mi cuerpo a contraluz
para darse una idea de lo dañado,
(por lo flaco no requiero rayos X)
después de nueve segundos de nieve,por lo eterno,
al fin tomo asiento a mi lado
y docto recito su veredicto:
sufre -me dijo circunspecto-
lo que es común en hombres de su edad
y su talento
pues no resigna los años con cordura
y es pueril al sufrimiento,
mantiene en activo la osadía,
ayuna de cordura muy frecuente
y poco o nada ejercita entendimiento,
todo esto aunado a que toma y fuma
como un loco.
Se fue tras su escritorio y redactó
la receta que impone de rutina:
ser tolerante, disciplinado y no olvidar
que a mis cuarenta y dos tendría que actuar
con màs mesura.
Con tan imposible receta para mi,
mejor volví a las letras y sus vicios
e hice este poema, si pueril,
que puede ser mi testamento.
o tres muertos que me duelen
fui a ver al doctor, que me auscultara minucioso
preocupado y sonriente cínico,
mientras miraba mi cuerpo a contraluz
para darse una idea de lo dañado,
(por lo flaco no requiero rayos X)
después de nueve segundos de nieve,por lo eterno,
al fin tomo asiento a mi lado
y docto recito su veredicto:
sufre -me dijo circunspecto-
lo que es común en hombres de su edad
y su talento
pues no resigna los años con cordura
y es pueril al sufrimiento,
mantiene en activo la osadía,
ayuna de cordura muy frecuente
y poco o nada ejercita entendimiento,
todo esto aunado a que toma y fuma
como un loco.
Se fue tras su escritorio y redactó
la receta que impone de rutina:
ser tolerante, disciplinado y no olvidar
que a mis cuarenta y dos tendría que actuar
con màs mesura.
Con tan imposible receta para mi,
mejor volví a las letras y sus vicios
e hice este poema, si pueril,
que puede ser mi testamento.
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