IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Nace,
desde el cadáver,
su interna fragilidad sintiente,
no piensa,
no miente,
no huye,
pero busca la luz,
entre suelos ahora venosos,
la tierra parece gemir,
de dolor,
de intensa hambruna,
aquí,
donde los cielos se hablan sin oídos,
aquí,
donde sus ecos nos impulsan
a querer ser viento,
a desear no estar vivos,
aquí me siento, yo,
en la comodidad de mi ataúd,
en la vastedad de un recorrido
que sé que es imposible,
aquí me pierdo y me encuentro,
creyendo en mí mismo.
desde el cadáver,
su interna fragilidad sintiente,
no piensa,
no miente,
no huye,
pero busca la luz,
entre suelos ahora venosos,
la tierra parece gemir,
de dolor,
de intensa hambruna,
aquí,
donde los cielos se hablan sin oídos,
aquí,
donde sus ecos nos impulsan
a querer ser viento,
a desear no estar vivos,
aquí me siento, yo,
en la comodidad de mi ataúd,
en la vastedad de un recorrido
que sé que es imposible,
aquí me pierdo y me encuentro,
creyendo en mí mismo.