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Terciopelo negro

Silencio Nocturno

Poeta que considera el portal su segunda casa
Sirens-Lament.jpg


Los deseos se estrellan contra la inexorable inercia del silencio.
Ernestina Champourcin


Infinita sea la calma del mar que soñando queda


bajo el perfume de lo que no muere,


congelando con el fuego el amanecer.



Dueña de la noche que esclavizas mi libertad,


soy el orgullo de tu dolor, la amargura de la luz,


el incienso que desprende el templo del viento.



Respiro tu fuego,


inundas mi alma con los gemidos de tus manos,


puñales de plata que se quedan en mi corazón,


pero nunca tocarás mi alma.



Sonríe mientras muerdes mis labios que tiemblan,


haz suspirar a la luna, susurrar el mar,


temblar la arena de los pilares de tus dedos,


yo soy el limite.



Somete mi voluntad al canto de tu voz,


terciopelo negro que acaricia mi cuerpo,


que rasga el silencio de la tumba


que siempre dejas abierta.



Entra,


aún puedes beber de la copa de barro,


guarda mi sangre envenena de ti.






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Aplaudo y reputo tu poema. Un estilo impecable y elegante, frases hermosas. Felicitaciones mi apreciada amiga. Saludos y estrellas. Besos con cariño.
 
No se que decirte... Solo que aturdido me quede con cada linea... Que fuerza fluye... Un gusto leerlo
 
Terciopelo, eso mismo son tus versos y una solo se deja acariciar por ellos.

"Soy el orgullo de tu dolor, la amargura de tu luz,
el incienso que desprende el templo del viento"

Aqui se detiene la mirada de mi alma, embrujada por la magia de tu inspiracion. Bendita la llave de tu templo que al abrirlo nos permite respirar lo que hay dentro de ti...

Mi querida Silencio mis respetos y mi admiracion siempre a ti: ISABEL
 
Sirens-Lament.jpg


Los deseos se estrellan contra la inexorable inercia del silencio.
Ernestina Champourcin


Infinita sea la calma del mar que soñando queda


bajo el perfume de lo que no muere,


congelando con el fuego el amanecer.



Dueña de la noche que esclavizas mi libertad,


soy el orgullo de tu dolor, la amargura de la luz,


el incienso que desprende el templo del viento.



Respiro tu fuego,


inundas mi alma con los gemidos de tus manos,


puñales de plata que se quedan en mi corazón,


pero nunca tocarás mi alma.



Sonríe mientras muerdes mis labios que tiemblan,


haz suspirar a la luna, susurrar el mar,


temblar la arena de los pilares de tus dedos,


yo soy el limite.



Somete mi voluntad al canto de tu voz,


terciopelo negro que acaricia mi cuerpo,


que rasga el silencio de la tumba


que siempre dejas abierta.



Entra,


aún puedes beber de la copa de barro,


guarda mi sangre envenena de ti.











Casi es asi que el sentimiento suave entra en el oscuro grito
de una sombra, espacio para soñar y saber que la suavidad se
hace vuelco de grito sostenido. felicidades. luzyabsenta
 
Gran poema, sutil y crudo a la vez. Hay encanto detrás del simbolismo empleado. Muy bella arte.
Mis felicitaciones.
Un abrazo grande.
 
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