ANONIMA
Poeta adicto al portal
Lo escucho en mi cabeza
y me insita a pecar
el demonio de pereza
nunca para de molestar.
Al llegar la oscura noche
me enciendo en loca pasión
es la lujuria en derroche
que se vuelve maldición.
Cuando vuelve ya el sol
y me levanta con mesura
veo lo soberbio que soy
y como todo me parece basura.
Salgo de mi casa al trabajo
y veo a mi mejor amigo
por mi envidia cabizbajo
porque el tiene lo que yo he querido.
Como a eso de las doce
se aparece un diablo regordete
que en mi alma gula cose
y me invita unos 1molletes
Cuando alguien se equivoca
y retraza mi trabajo
el turno de la ira toca
y no paro de gritar: ¡Carajo!.
Se llega el fin de semana
y gustoso cobro mi cheque
y la avaricia cercana
me dices que es carente.
Y esto todos los dias
desde que yo abro los ojos
se me esfuma la alegría
se me escapan los hinojos.
Como dicen por ahí
en el salmo de los desheredados:
en la tentación caigo a diario
y así es conmigo, irremediable condenado.
Quisiera solo por un día
conocer la paz interior
sentir esa supuesta alegría
de tener divino perdón.
Pero pues si por pecar nos condenamos
yo ya encontré a mi culpable
y aunque mucho lo amamos
en ocasiones es poco tratable.
Se Dios nos quiere salvos
que nos libre de tentaciones
porque al parecer estamos calvos,
calvos de bendiciones
y me insita a pecar
el demonio de pereza
nunca para de molestar.
Al llegar la oscura noche
me enciendo en loca pasión
es la lujuria en derroche
que se vuelve maldición.
Cuando vuelve ya el sol
y me levanta con mesura
veo lo soberbio que soy
y como todo me parece basura.
Salgo de mi casa al trabajo
y veo a mi mejor amigo
por mi envidia cabizbajo
porque el tiene lo que yo he querido.
Como a eso de las doce
se aparece un diablo regordete
que en mi alma gula cose
y me invita unos 1molletes
Cuando alguien se equivoca
y retraza mi trabajo
el turno de la ira toca
y no paro de gritar: ¡Carajo!.
Se llega el fin de semana
y gustoso cobro mi cheque
y la avaricia cercana
me dices que es carente.
Y esto todos los dias
desde que yo abro los ojos
se me esfuma la alegría
se me escapan los hinojos.
Como dicen por ahí
en el salmo de los desheredados:
en la tentación caigo a diario
y así es conmigo, irremediable condenado.
Quisiera solo por un día
conocer la paz interior
sentir esa supuesta alegría
de tener divino perdón.
Pero pues si por pecar nos condenamos
yo ya encontré a mi culpable
y aunque mucho lo amamos
en ocasiones es poco tratable.
Se Dios nos quiere salvos
que nos libre de tentaciones
porque al parecer estamos calvos,
calvos de bendiciones