Banderita verde
Poeta asiduo al portal
Tengo una idea.
1.
Tengo una idea, sólo una; la de la sonrisa,
la de la tolerancia, la de servir y participar con algo en algo.
Esa idea me levanta y sostiene todas las mañanas
sonrisa que deseo imaginar dibujada en cada uno
de los que, como yo, se despiertan…
2.
También los sueños que compartimos al cerrar los ojos.
La música que arrulla nuestros devaneos es más que una partitura,
es un parto cotidiano para adivinar la desventura.
El pesar y la distribución injusta de felicidades son ciertos,
como son los dolores de saber de tantos tontos
que no se dan cuenta de la vida y sus distintos sabores….
3.
Por eso gusto de la diferencia, de lo que es difícil para otros,
del esperanto de acordes, ritmos, cadencias y acentos
que buscan la caricia de un silencio.
Por eso creo que la existencia sería aburrida,
al prescindir de nosotros, los diferentes, los vagos, los divertidos,
los que no saben de cuentas o balances de economía,
de dolores gratuitos y enfermedades inventadas.
Somos necesarios,
tan necesarios que los demás no se dan cuenta
de lo divertida que es la vida por nosotros…
4.
Sonreír es verbo antiguo, tan viejo como sufrir.
De este lado estamos los que gozamos con hacer ligero el equipaje,
los que dejamos el ceño fruncido colgado tras la puerta,
los que nos atrevemos a cuestionar a la solemnidad y su grisura.
Sin nuestras dudas, preguntas, bravatas, provocaciones
y maromas, las calles se convertirían en cementerio.
5.
Aquí hablo de los irreverentes, los poetas, los actores y actrices,
de los mimos que en silencio adornan con flores el camino.
Hablo de los irrespetuosos
y de los músicos que sólo piensan en color,
en términos alejados de la discriminación.
Hablo de los que se atreven a ser creativos
y se aventuran a ser distintos, a ser sí mismos.
Y hablo de la necesidad,
siempre, hoy, mañana, todas las tardes y noches,
de creer en lo que podemos ser, no en lo que somos.
Mi tesis es el amor a mi diferencia, la tolerancia,
la voz llena de guiños y la mirada llena de carcajadas,
la noción de que la calle, el salón de clases, el laboratorio,
la factoría, la sala de trabajo, la vida misma
sin nosotros, sería aburrida, muy aburrida.
pmcs/11-09
1.
Tengo una idea, sólo una; la de la sonrisa,
la de la tolerancia, la de servir y participar con algo en algo.
Esa idea me levanta y sostiene todas las mañanas
sonrisa que deseo imaginar dibujada en cada uno
de los que, como yo, se despiertan…
2.
También los sueños que compartimos al cerrar los ojos.
La música que arrulla nuestros devaneos es más que una partitura,
es un parto cotidiano para adivinar la desventura.
El pesar y la distribución injusta de felicidades son ciertos,
como son los dolores de saber de tantos tontos
que no se dan cuenta de la vida y sus distintos sabores….
3.
Por eso gusto de la diferencia, de lo que es difícil para otros,
del esperanto de acordes, ritmos, cadencias y acentos
que buscan la caricia de un silencio.
Por eso creo que la existencia sería aburrida,
al prescindir de nosotros, los diferentes, los vagos, los divertidos,
los que no saben de cuentas o balances de economía,
de dolores gratuitos y enfermedades inventadas.
Somos necesarios,
tan necesarios que los demás no se dan cuenta
de lo divertida que es la vida por nosotros…
4.
Sonreír es verbo antiguo, tan viejo como sufrir.
De este lado estamos los que gozamos con hacer ligero el equipaje,
los que dejamos el ceño fruncido colgado tras la puerta,
los que nos atrevemos a cuestionar a la solemnidad y su grisura.
Sin nuestras dudas, preguntas, bravatas, provocaciones
y maromas, las calles se convertirían en cementerio.
5.
Aquí hablo de los irreverentes, los poetas, los actores y actrices,
de los mimos que en silencio adornan con flores el camino.
Hablo de los irrespetuosos
y de los músicos que sólo piensan en color,
en términos alejados de la discriminación.
Hablo de los que se atreven a ser creativos
y se aventuran a ser distintos, a ser sí mismos.
Y hablo de la necesidad,
siempre, hoy, mañana, todas las tardes y noches,
de creer en lo que podemos ser, no en lo que somos.
Mi tesis es el amor a mi diferencia, la tolerancia,
la voz llena de guiños y la mirada llena de carcajadas,
la noción de que la calle, el salón de clases, el laboratorio,
la factoría, la sala de trabajo, la vida misma
sin nosotros, sería aburrida, muy aburrida.
pmcs/11-09