ANONIMA
Poeta adicto al portal
Mientras el frío viento
acaricia mi fina anatomía,
yo escucho tu lamento,
supongo que te dolía.
El viento jugaba con mi cabello,
y me hacía sentir muy bien,
yo jugaba con tu rostro bello,
al desgarrarlo era un vaivén.
Tú gritando me pedías:
"ya no sigas por favor",
pero eso y mas te merecías,
por traicionar nuestro amor.
Disfruto verte sufriendo,
siento gran placer con tu sangre,
veme aquí feliz sonriendo,
mientras tú, tragando vinagre.
Haz dejado de gritar,
haz dejado de moverte,
me haz dejado de amar,
y haz dejado de quererme.
Ya tu respiracion agitada
no se escucha,
tu comunicación cansada
ya no es mucha.
Tu corazón antes vivo
hoy yace ya muerto,
el ser por el que respiro,
¡miradlo! ahi esta yerto.
Yo lo maté, lo confieso,
lo maté por mis malditos celos,
ahora él ya todo tieso,
y su sangre esparcida por el suelo.
El era mi razón de vivir,
era mis fuerzas para seguir,
era todo mi universo,
era tan bueno, y lo creí tan perverso.
Mi vida ya no tiene sentido,
ya no tengo compromisos,
mi ser es triste y mentido,
lleno de sueños sumisos.
Así como yo te maté,
ahora me mato a mí,
dirán que me suicidé,
y que mas da si fue así.
En verdad deseo mirarte,
allá en el cielo que estés,
porque ya no puedo odiarte,
aunque condenada yo esté...
acaricia mi fina anatomía,
yo escucho tu lamento,
supongo que te dolía.
El viento jugaba con mi cabello,
y me hacía sentir muy bien,
yo jugaba con tu rostro bello,
al desgarrarlo era un vaivén.
Tú gritando me pedías:
"ya no sigas por favor",
pero eso y mas te merecías,
por traicionar nuestro amor.
Disfruto verte sufriendo,
siento gran placer con tu sangre,
veme aquí feliz sonriendo,
mientras tú, tragando vinagre.
Haz dejado de gritar,
haz dejado de moverte,
me haz dejado de amar,
y haz dejado de quererme.
Ya tu respiracion agitada
no se escucha,
tu comunicación cansada
ya no es mucha.
Tu corazón antes vivo
hoy yace ya muerto,
el ser por el que respiro,
¡miradlo! ahi esta yerto.
Yo lo maté, lo confieso,
lo maté por mis malditos celos,
ahora él ya todo tieso,
y su sangre esparcida por el suelo.
El era mi razón de vivir,
era mis fuerzas para seguir,
era todo mi universo,
era tan bueno, y lo creí tan perverso.
Mi vida ya no tiene sentido,
ya no tengo compromisos,
mi ser es triste y mentido,
lleno de sueños sumisos.
Así como yo te maté,
ahora me mato a mí,
dirán que me suicidé,
y que mas da si fue así.
En verdad deseo mirarte,
allá en el cielo que estés,
porque ya no puedo odiarte,
aunque condenada yo esté...