IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Tarde, para no ser ilusión,
tarde en esta tarde de cruenta luz,
solo sangra el cielo,
y eso es poco
para una divinidad que ansía,
no ser hambruna,
no ser esclava del destino,
caen como cataratas,
los perdones infinitos,
de seres abrumados por su eternidad,
crecen, aún sin fruto,
esperanzas decapitadas,
con el don de nunca ser,
aún cuando las apariencias
se mezclen, pudiendo entender,
que toda certeza
para la muerte, es fruto frágil,
de esta abundancia expuesta.
tarde en esta tarde de cruenta luz,
solo sangra el cielo,
y eso es poco
para una divinidad que ansía,
no ser hambruna,
no ser esclava del destino,
caen como cataratas,
los perdones infinitos,
de seres abrumados por su eternidad,
crecen, aún sin fruto,
esperanzas decapitadas,
con el don de nunca ser,
aún cuando las apariencias
se mezclen, pudiendo entender,
que toda certeza
para la muerte, es fruto frágil,
de esta abundancia expuesta.