Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
TANTA VIRTUD
Tanta virtud cosida a las espaldas.
Me atengo a las voces que enquistan el alma.
No es mi silencio un derrotero de jactancias
sino la templanza de quien abraza deseoso sus únicas espinas.
¿Cómo impedir que el tiempo desunza mis razones
en la celeridad de estas páginas?
¿Qué he guardado para cuando se me pida cuenta
de esta voracidad de vida en mis manos abundante?
Quien observa estas cadencias regalará a fondo
su modo de vivir desheredado,
lejos de la enjundia que mina los poros y el sendero.
Tanta virtud de cuerpo bien guardo
para cuando expriman en mis ojos
los perdidos horizontes.
Tanta virtud cosida a las espaldas.
Me atengo a las voces que enquistan el alma.
No es mi silencio un derrotero de jactancias
sino la templanza de quien abraza deseoso sus únicas espinas.
¿Cómo impedir que el tiempo desunza mis razones
en la celeridad de estas páginas?
¿Qué he guardado para cuando se me pida cuenta
de esta voracidad de vida en mis manos abundante?
Quien observa estas cadencias regalará a fondo
su modo de vivir desheredado,
lejos de la enjundia que mina los poros y el sendero.
Tanta virtud de cuerpo bien guardo
para cuando expriman en mis ojos
los perdidos horizontes.
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