IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Pasos e infierno,
promesas del cielo,
cielo ilusorio,
todo es noche,
noche del día,
día de cada amanecer,
del amor que fenece como todo,
cuna del sol,
día de un hoy eterno,
tan tierno el horizonte,
que aún cocina el anhelo de Lucifer,
ángeles de un temor intrínseco,
amores nunca estables,
flechas que se rompen,
clavadas en corazones de cristal,
cristales que se rompen,
cristales a punto de entender
que la fragilidad no es vida,
es incertidumbre por la muerte y su neblina,
diabla la nieve,
le debe al cielo su vida,
y aún así nos condena su temperatura,
espesura del pobre,
tristeza que trasciende al orbe,
tesitura del rico,
que su enfermedad nos vuelve su apatía,
cansado de todo,
fluimos flotando por no caer,
seguimos doblados, aún con desdén,
concluimos abrumados, sin piel,
que la huida del rengo renglón funciona,
que los versos
por las palabras son sentidos,
que cada letra
está encriptada a fuego en el alma,
que nuestro mayor arma
es el pensamiento,
que nuestra mejor virtud es ese amalgama,
que el alma y la mente son estados,
que la muerte y la vida lo son también,
pero siempre se sueña.
promesas del cielo,
cielo ilusorio,
todo es noche,
noche del día,
día de cada amanecer,
del amor que fenece como todo,
cuna del sol,
día de un hoy eterno,
tan tierno el horizonte,
que aún cocina el anhelo de Lucifer,
ángeles de un temor intrínseco,
amores nunca estables,
flechas que se rompen,
clavadas en corazones de cristal,
cristales que se rompen,
cristales a punto de entender
que la fragilidad no es vida,
es incertidumbre por la muerte y su neblina,
diabla la nieve,
le debe al cielo su vida,
y aún así nos condena su temperatura,
espesura del pobre,
tristeza que trasciende al orbe,
tesitura del rico,
que su enfermedad nos vuelve su apatía,
cansado de todo,
fluimos flotando por no caer,
seguimos doblados, aún con desdén,
concluimos abrumados, sin piel,
que la huida del rengo renglón funciona,
que los versos
por las palabras son sentidos,
que cada letra
está encriptada a fuego en el alma,
que nuestro mayor arma
es el pensamiento,
que nuestra mejor virtud es ese amalgama,
que el alma y la mente son estados,
que la muerte y la vida lo son también,
pero siempre se sueña.