Soñé anteanoche, que robé la luna
y la ponía de velador.
Dormí sonriendo con mi fortuna
teniendo cerca luz y calor.
Pero después soñé que la estrella,
lloraba triste en la inmensidad.
El caminante no hallaba huella
y el mar rugía de soledad.
La buscó el faro por la rompiente,
mandó gaviotas para saber
si se había ido por el poniente,
o volvería al amanecer.
Llantos de luna, pena y reproche,
tenía el lucero, luto al brillar;
¡Gracias a Dios!, soné anoche
que ponía la luna...en su lugar.
Marino Fabianesi
y la ponía de velador.
Dormí sonriendo con mi fortuna
teniendo cerca luz y calor.
Pero después soñé que la estrella,
lloraba triste en la inmensidad.
El caminante no hallaba huella
y el mar rugía de soledad.
La buscó el faro por la rompiente,
mandó gaviotas para saber
si se había ido por el poniente,
o volvería al amanecer.
Llantos de luna, pena y reproche,
tenía el lucero, luto al brillar;
¡Gracias a Dios!, soné anoche
que ponía la luna...en su lugar.
Marino Fabianesi