Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
SUEÑO CON ALAS NEGRAS.
Saqué la luna en noche cerrada
mí otro reflejo que no se reflecta,
aquel que guarda mis alas negras
que al desplegarlas y en vuelo raso,
dejan a su paso, mí satisfacción y tú miedo.
Las sombras que deambulan en calles desiertas
ebrias de ignorancia y desconsuelo,
me ven acercarme en vuelo y se disfrazan
de no existencia y dejando las paredes,
se refugian en el suelo y se quedan inmóviles.
No busco nada y encuentro todo,
aquello que pasa arrastrándose,
obreros que trabajan en las alcantarillas
vestidos de venganza y miserias,
que los de arriba tiran por las mañanas.
Las calles no son de asfalto
son ríos con caudal de sangre,
que desembocan en el horizonte
donde una de mis alas corta,
las olas que se revelan contra ellas mismas.
No tengo sentido ni destino
sólo soy existencia siniestra en la noche,
nadie vuela conmigo y me cruzo
en un espacio oscuro en infinito,
con lamentos de seres que ansían unas alas.
Despunta la madrugada en el techo de mí cuarto,
pliego las alas y aguanto como se acaba el sueño
que me conduce al otro lado y siento,
como mí corazón acelerado, denota
que me pase toda la noche volando.
Saqué la luna en noche cerrada
mí otro reflejo que no se reflecta,
aquel que guarda mis alas negras
que al desplegarlas y en vuelo raso,
dejan a su paso, mí satisfacción y tú miedo.
Las sombras que deambulan en calles desiertas
ebrias de ignorancia y desconsuelo,
me ven acercarme en vuelo y se disfrazan
de no existencia y dejando las paredes,
se refugian en el suelo y se quedan inmóviles.
No busco nada y encuentro todo,
aquello que pasa arrastrándose,
obreros que trabajan en las alcantarillas
vestidos de venganza y miserias,
que los de arriba tiran por las mañanas.
Las calles no son de asfalto
son ríos con caudal de sangre,
que desembocan en el horizonte
donde una de mis alas corta,
las olas que se revelan contra ellas mismas.
No tengo sentido ni destino
sólo soy existencia siniestra en la noche,
nadie vuela conmigo y me cruzo
en un espacio oscuro en infinito,
con lamentos de seres que ansían unas alas.
Despunta la madrugada en el techo de mí cuarto,
pliego las alas y aguanto como se acaba el sueño
que me conduce al otro lado y siento,
como mí corazón acelerado, denota
que me pase toda la noche volando.