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Sueño bajo una higuera (en noche de luna llena)

Pessoa

Moderador Foros Surrealistas.o
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Moderadores
SUEÑO BAJO UNA HIGUERA
(en noche de luna llena)

Las oropéndolas picotean
silbidos multicolores
entre aromas nocturnos
y los primeros albores
Los pianos desgranan
blanquinegras melodías
con ritmo de golondrina vespertina
incapaz de encontrar su nido.

La luna fragmenta su láctea luz
entre las hojas de la higuera
perfume y geometría mediterráneas.
Mientras caen los fragmentos
(la belleza es la armonía de las partes y su todo)
buscan entre las piedras
el espejo tumefacto donde seguir platicando
recordando vagamente
los ritos de Camelot

Suenan los ecos serranos de vergonzosas profecías
aquellas que anunciaron los últimos profetas que rebuscan
entre las liras abandonadas por los aedos emigrantes
los refranes y acertijos de culturas decadentes
pero encuentran sólo corcheas e instrumentos de tortura.

Suspiros espiriformes
deleitan a los murciélagos
que tañen los violonchelos
y las planchas de vapor
Sueños de extraña belleza
interrogan al durmiente
que trata de diseñar una nueva madrugada
para ofrecer a su amada
El ronco rugido de un tren
tiñe de gris el paisaje.

Se abren las nuevas horas
esparciendo sus minutos
como agapantos furtivos
incapaces de arcoiris.

Como dóricas columnas
los astiles de las azadas
vibran de gozo cuando en la calle se escucha
el trajinar que devuelve
la alegría a los jilgueros.

Velos ajados de nieblas
descienden como sarcófagos
desmochando innecesarias torres
ya sin reinas
que esperen a los desmedidos héroes
del capítulo anterior.

El mar rinde homenaje
con sus brillos
a las hojas de la higuera
y a su sueño germinal.
 
SUEÑO BAJO UNA HIGUERA
(en noche de luna llena)

Las oropéndolas picotean
silbidos multicolores
entre aromas nocturnos
y los primeros albores
Los pianos desgranan
blanquinegras melodías
con ritmo de golondrina vespertina
incapaz de encontrar su nido.

La luna fragmenta su láctea luz
entre las hojas de la higuera
perfume y geometría mediterráneas.
Mientras caen los fragmentos
(la belleza es la armonía de las partes y su todo)
buscan entre las piedras
el espejo tumefacto donde seguir platicando
recordando vagamente
los ritos de Camelot

Suenan los ecos serranos de vergonzosas profecías
aquellas que anunciaron los últimos profetas que rebuscan
entre las liras abandonadas por los aedos emigrantes
los refranes y acertijos de culturas decadentes
pero encuentran sólo corcheas e instrumentos de tortura.

Suspiros espiriformes
deleitan a los murciélagos
que tañen los violonchelos
y las planchas de vapor
Sueños de extraña belleza
interrogan al durmiente
que trata de diseñar una nueva madrugada
para ofrecer a su amada
El ronco rugido de un tren
tiñe de gris el paisaje.

Se abren las nuevas horas
esparciendo sus minutos
como agapantos furtivos
incapaces de arcoiris.

Como dóricas columnas
los astiles de las azadas
vibran de gozo cuando en la calle se escucha
el trajinar que devuelve
la alegría a los jilgueros.

Velos ajados de nieblas
descienden como sarcófagos
desmochando innecesarias torres
ya sin reinas
que esperen a los desmedidos héroes
del capítulo anterior.

El mar rinde homenaje
con sus brillos
a las hojas de la higuera
y a su sueño germinal.
Mucha nostalgia y transformación.
El mundo sigue dando vueltas pero siempre habrá tiempo para nuevos comienzos y alegrías en esta vida tan corta.

Saludos
 
SUEÑO BAJO UNA HIGUERA
(en noche de luna llena)

Las oropéndolas picotean
silbidos multicolores
entre aromas nocturnos
y los primeros albores
Los pianos desgranan
blanquinegras melodías
con ritmo de golondrina vespertina
incapaz de encontrar su nido.

La luna fragmenta su láctea luz
entre las hojas de la higuera
perfume y geometría mediterráneas.
Mientras caen los fragmentos
(la belleza es la armonía de las partes y su todo)
buscan entre las piedras
el espejo tumefacto donde seguir platicando
recordando vagamente
los ritos de Camelot

Suenan los ecos serranos de vergonzosas profecías
aquellas que anunciaron los últimos profetas que rebuscan
entre las liras abandonadas por los aedos emigrantes
los refranes y acertijos de culturas decadentes
pero encuentran sólo corcheas e instrumentos de tortura.

Suspiros espiriformes
deleitan a los murciélagos
que tañen los violonchelos
y las planchas de vapor
Sueños de extraña belleza
interrogan al durmiente
que trata de diseñar una nueva madrugada
para ofrecer a su amada
El ronco rugido de un tren
tiñe de gris el paisaje.

Se abren las nuevas horas
esparciendo sus minutos
como agapantos furtivos
incapaces de arcoiris.

Como dóricas columnas
los astiles de las azadas
vibran de gozo cuando en la calle se escucha
el trajinar que devuelve
la alegría a los jilgueros.

Velos ajados de nieblas
descienden como sarcófagos
desmochando innecesarias torres
ya sin reinas
que esperen a los desmedidos héroes
del capítulo anterior.

El mar rinde homenaje
con sus brillos
a las hojas de la higuera
y a su sueño germinal.

Excelentes paisajes metafóricos, muy amena lectura. Un abrazo querido amigo Miguel, felices días!
 
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