SUBLIMACIÓN DE AGASAJOS
Ya me llegas intensa,
te presiento en la noche
acunada en ese bien, talla
de conciencia que es amable
para el torno secreto del alma…,
y le digo a ella, diciéndote…
Cisne de gozo, calambac
¡Atrévete! Rasga mi seda
deja que la luz sea el florecer
y dale fuerza de memorandum
Eso pido a mi reverberante
soledad que en herejía es manantial
entre temblores de sombra muda.
Queremos ser, somos
Amanecidos en una ciudad,
poetas
para convertir los vientos en proximidades,
todo ordenado en las dunas del pensamiento
un espacio único y divino bordado de músicas
que se vuelven eje afrontado de trabazones
buscando palpitaciones de magnitud.
Son las siete, bucean las esencias
niebla pintada en hebras tenues
que se aferran a la esperanza
del tiovivo de las huellas compartidas.
Estamos y nos sentimos confidentes,
me dicen las musas que somos
vapor de estaño, miradas
palabras para el paladar de unos acentos
que son almas escogidas buscando deleite
en ese supremo credo de las proporciones.
Ya llegas y refulgen los instantes
irresistibles, universales en espera;
soy tan humano
que mis órganos dejan claridades
de miramientos casi llenos de pinceles,
San Giovanni
Elisabetta…, jugos y giros de escalas
ladrillos superpuestos, perdurables
en el beso del arco abrazado, Deán
donde un Marte de alicientes es celosía,
mandamiento.
Entrega reposada para las inercias
de un alma que quiere acariarse
en los intensos intentos del destino
vencernos en ellos, es ser realidad.
* * * * * * *
(luyabsenta)
te presiento en la noche
acunada en ese bien, talla
de conciencia que es amable
para el torno secreto del alma…,
y le digo a ella, diciéndote…
Cisne de gozo, calambac
¡Atrévete! Rasga mi seda
deja que la luz sea el florecer
y dale fuerza de memorandum
Eso pido a mi reverberante
soledad que en herejía es manantial
entre temblores de sombra muda.
Queremos ser, somos
Amanecidos en una ciudad,
poetas
para convertir los vientos en proximidades,
todo ordenado en las dunas del pensamiento
un espacio único y divino bordado de músicas
que se vuelven eje afrontado de trabazones
buscando palpitaciones de magnitud.
Son las siete, bucean las esencias
niebla pintada en hebras tenues
que se aferran a la esperanza
del tiovivo de las huellas compartidas.
Estamos y nos sentimos confidentes,
me dicen las musas que somos
vapor de estaño, miradas
palabras para el paladar de unos acentos
que son almas escogidas buscando deleite
en ese supremo credo de las proporciones.
Ya llegas y refulgen los instantes
irresistibles, universales en espera;
soy tan humano
que mis órganos dejan claridades
de miramientos casi llenos de pinceles,
San Giovanni
Elisabetta…, jugos y giros de escalas
ladrillos superpuestos, perdurables
en el beso del arco abrazado, Deán
donde un Marte de alicientes es celosía,
mandamiento.
Entrega reposada para las inercias
de un alma que quiere acariarse
en los intensos intentos del destino
vencernos en ellos, es ser realidad.
* * * * * * *
(luyabsenta)
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