IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Caen las mariposas,
como las hojas al mar,
como la lluvia en el suelo agrietado,
caen las ilusiones,
como promesas inconclusas,
como atardeceres anochecidos,
la oscuridad se abre paso,
entre nubes esculpidas,
entre árboles enraizados,
de tallos gigantes como mundos,
de frutos inagotables,
los senderos se elevan entre cielos,
entre escaleras y vientos,
entre inmensidades nunca vistas,
mis ojos explotan en sus cuencas,
implosionan de sorpresa,
por una ansiedad visceral,
navega mi consciencia entre pesadez,
de esas que hunden vidas,
de esas que inducen al caos
a su niebla sofocante,
pasado el colapso,
el delirio forma parte de mi cuerpo,
y mi corazón reclama cordura,
para su ardor solitario,
entre verdad latente
y latidos fatigados,
el tiempo lo siento en mis muñecas,
y me susurran al oído,
condolencias de espíritus roídos,
corrompidos por toda desolación,
de sus fauces nacen notas y melodías,
de quebranto sideral, tocándome el alma,
todo cobra sentido,
y comprendo,
que su querer nunca fue humano.
como las hojas al mar,
como la lluvia en el suelo agrietado,
caen las ilusiones,
como promesas inconclusas,
como atardeceres anochecidos,
la oscuridad se abre paso,
entre nubes esculpidas,
entre árboles enraizados,
de tallos gigantes como mundos,
de frutos inagotables,
los senderos se elevan entre cielos,
entre escaleras y vientos,
entre inmensidades nunca vistas,
mis ojos explotan en sus cuencas,
implosionan de sorpresa,
por una ansiedad visceral,
navega mi consciencia entre pesadez,
de esas que hunden vidas,
de esas que inducen al caos
a su niebla sofocante,
pasado el colapso,
el delirio forma parte de mi cuerpo,
y mi corazón reclama cordura,
para su ardor solitario,
entre verdad latente
y latidos fatigados,
el tiempo lo siento en mis muñecas,
y me susurran al oído,
condolencias de espíritus roídos,
corrompidos por toda desolación,
de sus fauces nacen notas y melodías,
de quebranto sideral, tocándome el alma,
todo cobra sentido,
y comprendo,
que su querer nunca fue humano.