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Soy tu amigo

Muchas gracias por tus apreciaciones. Me agrada el que te hayas detenido en estos versos, que para mí tienen un valor añadido. De nuevo, gracias. Un beso. Luis
Esos poemas que dicen tantas cosas que son tan íntimos son muy difíciles de comentar para mí porque siempre temo escribir algo de torpe que pudiera herir la persona que lo ha escrito con toda su alma. Había entendido que este poema tenía "ese valor añadido". Con todo mi respeto mi amistad. Amarilys
 
Esos poemas que dicen tantas cosas que son tan íntimos son muy difíciles de comentar para mí porque siempre temo escribir algo de torpe que pudiera herir la persona que lo ha escrito con toda su alma. Había entendido que este poema tenía "ese valor añadido". Con todo mi respeto mi amistad. Amarilys
Sé perfectamente cual era tu intención al comentarlo. Y no sabes cuánto te lo agradezco. Un beso. Luis.
 
Bella y sentida despedida!!! Hermosos versos cargados de tristeza por la ausencia de quién ha sido el amigo, confidente y compañero en la vida. ¡magníficos versos! Un placer disfrutar de su exquisita poesía, Luis Á. Ruiz Peradejordi, reciba mi más cordial felicitación y saludo.
Un placer es recibir comentarios tan buenos, como poco merecidos. Agradezco su presencia en este poema, despedida de un amigo, un amigo del alma, de esos que cuando se van dejan un importante vacío. Me alegra que le hayan gustado. Un cordial abrazo. Luis.
 
(A Valentín, que se fue un día)​



En la luna de junio, negra luna de junio,
cabalgando un suspiro, mínimo
como un quejido que no llega a darse,
se fueron tus pasos en silencio,
caminando de puntillas por el pasillo breve
que llevaba a tu cuarto, aquel cuarto
de los últimos días, el de los dolores,
el de las inyecciones de morfina y los sedantes.
Pasaste ante mí, haciendo un guiño,
el de tus ojos vivarachos y te llevaste
la risa fuerte, el andar cadencioso,
las manos armoniosas que tocaban
el rabel y la guitarra, las que hacían
maquetas de iglesias y conventos.
Se fue contigo el aire que sostenía las notas
de aquellos antiguos romances que cantábamos
como ciegos modernos o clásicos juglares.
Ni el eco guarda la bóveda de San Tirso
de aquellas risas, de aquellos cantos.
Con una sonrisa te has despedido
Y me he quedado solo, a tú pesar,
yo… que soy tu amigo.
La lealtad siempre se apremia, un grato placer leerte
 
Las cosas guardadas son un tesoro para el que las recuerda en esos momentos que no volverán a repertirse. Una belleza leída y contemplada. Un saludo con abrazo Luis.



(A Valentín, que se fue un día)​



En la luna de junio, negra luna de junio,
cabalgando un suspiro, mínimo
como un quejido que no llega a darse,
se fueron tus pasos en silencio,
caminando de puntillas por el pasillo breve
que llevaba a tu cuarto, aquel cuarto
de los últimos días, el de los dolores,
el de las inyecciones de morfina y los sedantes.
Pasaste ante mí, haciendo un guiño,
el de tus ojos vivarachos y te llevaste
la risa fuerte, el andar cadencioso,
las manos armoniosas que tocaban
el rabel y la guitarra, las que hacían
maquetas de iglesias y conventos.
Se fue contigo el aire que sostenía las notas
de aquellos antiguos romances que cantábamos
como ciegos modernos o clásicos juglares.
Ni el eco guarda la bóveda de San Tirso
de aquellas risas, de aquellos cantos.
Con una sonrisa te has despedido
Y me he quedado solo, a tú pesar,
yo… que soy tu amigo.
 
(A Valentín, que se fue un día)​



En la luna de junio, negra luna de junio,
cabalgando un suspiro, mínimo
como un quejido que no llega a darse,
se fueron tus pasos en silencio,
caminando de puntillas por el pasillo breve
que llevaba a tu cuarto, aquel cuarto
de los últimos días, el de los dolores,
el de las inyecciones de morfina y los sedantes.
Pasaste ante mí, haciendo un guiño,
el de tus ojos vivarachos y te llevaste
la risa fuerte, el andar cadencioso,
las manos armoniosas que tocaban
el rabel y la guitarra, las que hacían
maquetas de iglesias y conventos.
Se fue contigo el aire que sostenía las notas
de aquellos antiguos romances que cantábamos
como ciegos modernos o clásicos juglares.
Ni el eco guarda la bóveda de San Tirso
de aquellas risas, de aquellos cantos.
Con una sonrisa te has despedido
Y me he quedado solo, a tú pesar,
yo… que soy tu amigo.

SEntir que la amistad siempre estara presente, ese amigo que
se siente entre cariño y sobre todo por esa ausencia que desgarra.
el poema es intenso y deja una respiracion de alta tristeza pasional.
feliidades. saludos de luzyabsenta
 
(A Valentín, que se fue un día)​



En la luna de junio, negra luna de junio,
cabalgando un suspiro, mínimo
como un quejido que no llega a darse,
se fueron tus pasos en silencio,
caminando de puntillas por el pasillo breve
que llevaba a tu cuarto, aquel cuarto
de los últimos días, el de los dolores,
el de las inyecciones de morfina y los sedantes.
Pasaste ante mí, haciendo un guiño,
el de tus ojos vivarachos y te llevaste
la risa fuerte, el andar cadencioso,
las manos armoniosas que tocaban
el rabel y la guitarra, las que hacían
maquetas de iglesias y conventos.
Se fue contigo el aire que sostenía las notas
de aquellos antiguos romances que cantábamos
como ciegos modernos o clásicos juglares.
Ni el eco guarda la bóveda de San Tirso
de aquellas risas, de aquellos cantos.
Con una sonrisa te has despedido
Y me he quedado solo, a tú pesar,
yo… que soy tu amigo.
La ausencia de un amigo siempre tiene un eco que se siente en nuestro entorno y en el corazón.
Bellas líneas dedicadas a esa persona importante, con determinación y esmero.

Saludos
 
La ausencia de un amigo siempre tiene un eco que se siente en nuestro entorno y en el corazón.
Bellas líneas dedicadas a esa persona importante, con determinación y esmero.

Saludos
Como todas las cosas de este mundo, pensamos que las tenemos para siempre, pero no es así y en un momento dado la muerte nos separa para siempre de aquellos que llevamos en el corazón.
Gracias por acercarte a este poema y dejar la huella de tu paso. Un cordial abrazo.
 
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