child-of-the-grave
Poeta adicto al portal
Desciende empinada la escalera,
internándose en lo profundo,
de las recónditas entrañas,
del lúgubre sótano.
Sombras en las paredes,
aullidos aterradores
que emite el viento,
sigilosamente escondido.
Polvorientos recuerdos
yacen escondidos,
bajo mantas desgarradas,
constantemente al acecho.
Ya casi el suelo colapsa,
sostiene odios y rencores,
miles de penas y desamores,
en cada oscuro centímetro.
Alguien abre la puerta,
crujen mis sentidos,
cadáveres revividos.
¡Que comience el martirio!
Se desata la fiesta negra
en el sótano de mis sentimientos,
me embriagan los rencores,
sucumbe mi débil cordura.
Aquel extraño sentimiento
vuelve apoderarse de mí.
Abran paso, arriba el fin,
sólo quiere verme a mí.
Sin mucho lo espero,
si es todo un proceso,
sólo un ciclo más,
de mí eterno flagelo.
internándose en lo profundo,
de las recónditas entrañas,
del lúgubre sótano.
Sombras en las paredes,
aullidos aterradores
que emite el viento,
sigilosamente escondido.
Polvorientos recuerdos
yacen escondidos,
bajo mantas desgarradas,
constantemente al acecho.
Ya casi el suelo colapsa,
sostiene odios y rencores,
miles de penas y desamores,
en cada oscuro centímetro.
Alguien abre la puerta,
crujen mis sentidos,
cadáveres revividos.
¡Que comience el martirio!
Se desata la fiesta negra
en el sótano de mis sentimientos,
me embriagan los rencores,
sucumbe mi débil cordura.
Aquel extraño sentimiento
vuelve apoderarse de mí.
Abran paso, arriba el fin,
sólo quiere verme a mí.
Sin mucho lo espero,
si es todo un proceso,
sólo un ciclo más,
de mí eterno flagelo.