SOROLLA
Es domingo
y la seda se bate voluptuosa,
al compás de la brisa de Valencia.
Es domingo
y una dama de eterna sonrisa, sostiene su pamela
que esconde miradas de soslayo, jubilosas.
Es domingo
y frente al mar Mediterráneo
suena la música de un acordeón.
Es domingo
y un niño juega con su balandro
y se tuesta, ajeno del mundo, al sol.
Es domingo
y un pintor, de apellido Sorolla,
dibuja una línea con su pincel.
No es un domingo cualquiera.
Es domingo
y la seda se bate voluptuosa,
al compás de la brisa de Valencia.
Es domingo
y una dama de eterna sonrisa, sostiene su pamela
que esconde miradas de soslayo, jubilosas.
Es domingo
y frente al mar Mediterráneo
suena la música de un acordeón.
Es domingo
y un niño juega con su balandro
y se tuesta, ajeno del mundo, al sol.
Es domingo
y un pintor, de apellido Sorolla,
dibuja una línea con su pincel.
No es un domingo cualquiera.