Intentando controlar la marea
en este barco unas veces vacío
y otras lleno de peces,
después de recorrer las islas
donde parece que todo está de vuelta
he lanzado una promesa
para anclarme en tu piel.
Quizá todo tenga buen rumbo,
quizá todo vaya a buen puerto
y todo fluya con la vida
y las lágrimas de agua
colmen el lago de los sueños.
Quizá todo acabe diluido
en el océano de todas las gotas,
quizá la desmesura de la playa
no deje ahogarse del todo,
quizá todo sea como un líquido imparable
nacido desde el centro de la tierra.
Como un río navegable y grandioso
que nos conduzca al pueblo
que tantas tardes soñamos
en la tormenta.
...
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