Évano
Libre, sin dioses.
Con que retrocedas ocho generaciones,
hasta la época de Darwin y Lincoln,
encontrarás doscientas cincuenta personas
de cuyas uniones depende tu futuro.
Si sigues hasta la época de Shakespeare,
tendrás dieciséis mil trescientas ochenta y cuatro
ancestros copulando para desembocar en ti.
Veinte generaciones más lejos y procrearán en beneficio tuyo
un millón cuarenta y ocho mil quinientas setenta y seis.
Cinco más allá de esto,
treinta y tres millones quinientos cincuenta y cuatro mil cuatrocientos treinta y dos
hombres y mujeres, en ardorosos acoplamientos,
estarán fornicando para tu existencia.
Si descendemos treinta generaciones más aún,
el número de antepasados es más de mil millones.
Ahora bajamos
sesenta y cuatro más,
hasta la época de los romanos,
y verás que el número de personas de cuyos esfuerzos
cooperativos depende tu eventual existencia
se ha elevado hasta la cifra aproximada
de un trillón, que es varios miles de veces
el número de veces de personas que han vivido.
Es evidente que hay algo que está mal
en las cuentas que hemos hecho.
Tal vez te interese saber que el problema se debe
a que tu línea no es pura.
No podrías estar aquí sin un poco de incesto
(en realidad, sin mucho),
aunque se guardase una distancia genéticamente prudencial.
 
 
Versos basados en el libro Una breve historia de casi todo, de Bill Bryson, página 474, editorial RBA. Evidentemente he cambiado algunos verbos, nombres, adjetivos... para dar un toque ¿poético? a estos ¿versos? Pero es lo afirmado (con casi todas sus palabras) en el libro).
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Última edición: