Las sombras gobiernan el entorno
con bramidos salvajes y descontrolados
cuál entes mustiados y desgarrados
feneciendo todo, sin retorno
condenan todo brillo, todo resplandor
al ocaso sepulcral del ciego olvido
cercenando toda luz, todo latido
asfixiando todo atisbo de fulgor.
Ahogan la esperanza más potente
en un océano de sórdida iniquidad;
¿Quién puede escapar de su calamidad
si el sol se esconde, y la luna, está ausente?
¿Quién posee el antídoto a su horror
si el esplendor del alba parece de celofán
y el aroma de las flores es de alquitrán
y el mundo, sordo, carece de perdón?
con bramidos salvajes y descontrolados
cuál entes mustiados y desgarrados
feneciendo todo, sin retorno
condenan todo brillo, todo resplandor
al ocaso sepulcral del ciego olvido
cercenando toda luz, todo latido
asfixiando todo atisbo de fulgor.
Ahogan la esperanza más potente
en un océano de sórdida iniquidad;
¿Quién puede escapar de su calamidad
si el sol se esconde, y la luna, está ausente?
¿Quién posee el antídoto a su horror
si el esplendor del alba parece de celofán
y el aroma de las flores es de alquitrán
y el mundo, sordo, carece de perdón?