GRECHKA LEE MALDONADO
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sombras que violentan mi paciencia
Danzan entre aguijones de vilezas
Perfecta porción envenenada
Locura de un espíritu atormentado
Que se arrastra por las laderas de la
Infamia angustiando mi ingenio
No me abandones en el aliento
De tu misterio, no me encierres
En la mortaja de tu cuerpo
Sostenme en la afinidad de tu
Mirada, arrebata el secreto
De mi asombro en tu refugio
Doblega la paz de mi memoria
Extiende tus manos sobre la
Piel dormida de mi templo
Dame en cambio deseos de nacer
De la nada, oscuridad que la muerte
Un día entre sombras margino mi camino
Ensombrece de libertad toda mi vida
Ya siquiera como un cuchillo la niebla
Va rompiendo los inviernos de mis días
Dale alas de luz infinita a mis letras
Escondidas entre los ataúdes del
Recuerdo, eleva con ímpetu mí tiempo
Convence a mis desechos que se hundan
En el infinito de lo oscuro para que mi
Sangre renazca entre la luz de tu silencio
Danzan entre aguijones de vilezas
Perfecta porción envenenada
Locura de un espíritu atormentado
Que se arrastra por las laderas de la
Infamia angustiando mi ingenio
No me abandones en el aliento
De tu misterio, no me encierres
En la mortaja de tu cuerpo
Sostenme en la afinidad de tu
Mirada, arrebata el secreto
De mi asombro en tu refugio
Doblega la paz de mi memoria
Extiende tus manos sobre la
Piel dormida de mi templo
Dame en cambio deseos de nacer
De la nada, oscuridad que la muerte
Un día entre sombras margino mi camino
Ensombrece de libertad toda mi vida
Ya siquiera como un cuchillo la niebla
Va rompiendo los inviernos de mis días
Dale alas de luz infinita a mis letras
Escondidas entre los ataúdes del
Recuerdo, eleva con ímpetu mí tiempo
Convence a mis desechos que se hundan
En el infinito de lo oscuro para que mi
Sangre renazca entre la luz de tu silencio