OMAR INOFUENTE BELLIDO
Poeta fiel al portal
El destino recorre las manos de dios,
En lo más lejano donde las flores crecen
Y el búho recorta su planeta oscuro pronto.
Las espinas brotan de las rosas,
La maldad de los hombres se lastima una y otra vez
Con la inexperiencia más suave que existe.
El dolor se pierde con cada sueño,
Y La alegría renace con cada despertar,
Son cosas tan distintas que amamos a la vez,
Que nos hace dios y humano.
Una oportuna luz carraspea,
En la frase quebrada de los labios,
Que se hacen polvo en el flujo del tránsito.
Entre el canto que se posa en las manos
Como una sombra liviana
Que va acechando a lo lejos,
El ruido de una sombra.
Hoy deseche la explicacion,
En los labios,
Que me adoraban en la cruz.
En los labios,
Que me adoraban en la cruz.