TERCIOPELO EN EL ABISMO
Te vi en ese rincón donde las motas de polvo sueñan
estridentes en el silencio ambiguo;
te vi leyendo en las almejas las cadenas
las guirnaldas que en estrellas fueron frío.
Te vi enredada entre collares y miserias
esperando en el calor y en el abrigo,
atenta al cambio del sonido de un silbato
y llorarte, llorarte contenido.
Y quise cobijarte con dedos trémulos de nicotina
sostener tu sonrisa en el ahogo de un suspiro
levantarte, levantarme, levantarnos
llevarnos lentamente, por un ojo y un anillo.
Pero mis manos son cabellos sin afeites
y mi voz el rezago de un olvido
y mi mente, ¡Dios!,mi mente
la esperanza corregida en el abismo.
Si mirarte y no tocarte brinda ayuda
si saberte es sopor y sustantivo,
encontrarte es el regalo precedente
y llorarte, mi último destino.
Una lágrima sin lamentos de obsidiana
recorre inútil el fracaso peregrino
de mirarte, solamente acariciarte
y llorarte, y llorarte arrepentido.
ECOS EN TERCIOPELO
Te busco en la luz que habita tus silencios,
en el susurro de polvo que danza entre nuestras manos,
y te encuentro, temblando,
como una lágrima que aprende a volar.
Tus dedos, hilos de humo y luna,
se enredan en mis pensamientos,
y yo los sostengo,
como si en ellos se escondiera
el sabor a viento y a estrellas caídas.
Si pudiera tocarte sin romper el tiempo,
si pudiera besarte con un beso que sabe a aurora líquida,
te envolvería en mi sombra de terciopelo,
y juntos seríamos la música
que las piedras olvidadas cantan a la madrugada.
Pero me basta con mirarte
y dejar que tus ojos naveguen en los míos,
trenzando silencios, lágrimas y sueños,
hasta que la noche nos vuelva a encontrar
en algún rincón donde los relojes giren al revés.
Besos de mariposa y mil gracias por este bello poema-regalo,