ludmila
Poeta veterano en el portal
Protegidos los párpados,
se abren en evanescentes miradas,
que se aquietan en la solapa de mis espaldas
La sombra sin brújula se escinde del fantasma
que agazapado espera tras la demanda
Se asustan los rincones de mis recuerdos,
que como niños acurrucados
se disuelven en la seda de mis entrañas.
Solo yo sé de los labios embalsamados
que se agrietan en la mentira de mis mañanas
.
El perchero de mi alma,
el papel y el vaso de las palabras,
aturdidas, borrachas y colgadas,
se recuestan en la letanía, embriagadas
de tanta espera
, de tanta calma
.
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